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También 'amigovios'

Follamigos: 5 claves para una relación sana

Tal y como están las cosas por ahí fuera, mejor no resbalarse en caso de tengas (o quieras) un amigovio en tu vida. Ahí van unos tips para conservar esa relación.

La amistad (y precauciones) siempre primero

Pixabay La amistad (y precauciones) siempre primero

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La persona que acuñase la contracción 'follamigo' tenía que haberla patentado. Una de las palabras más brillantes por su significado y sonido de los últimos años ha abierto en redes una vez más el debate de la follamistad, con una tuitera reflexionando sobre la validez de como relación sana. Que existen, vaya.

 

Dari, la tuitera en cuestión, afirma -creo que acertadamente- que para ella "el sexo de calidad implica un mínimo de confianza, comunicación y feeling. Además de que me parece en cierta forma una muestra de afecto y que gana mucho cuando ese afecto efectivamente es real y no un espejismo". Chapeau.

Pero no todo el mundo lo tiene tan claro, así que si te has visto en una de esas y no quieres sufrir, mejor ten en cuenta una serie de consejos (si quieres escucharlos)...

 

¿Puedes gestionarlo?

No hay nada malo en separar el sexo de los sentimientos románticos, pero no todo el mundo es capaz de diferenciarlo (y tampoco pasa nada). Si tienes el más mínimo atisbo de celos, tiendes a necesitar la compañía afectiva y no tienes claro si quieres algo serio o no, mejor no te metas en una follamistad.

Déjate (y déjale) claro qué es lo que quieres

A ver, esto puede cambiar con el tiempo, ¿vale? Pero la intención de todo esto es pasárselo bien, y para eso tienes que aclararte que habrá días que querrás ver un episodio de La Veneno y luego pirarte a casa, y otros que te apetecerá hacer el delicioso sin más.

Lo importante es que los participantes de una amistad se rijan por las mismas reglas, o al menos conozcan las de su colega y admitan las diferencias que puedan surgir. ¿Que los sentimientos cambian? No hard feelings, que dicen los ingleses.

 

Diferencias entre 'rollos' y follamigos

Por si acaso hace falta decirlo, a un rollete no se le puede exigir nada más allá de 'el tema'. Da igual si lo sacaste de una clase de spinning, de una noche loca de aquellas en las que se podía salir o si ni siquiera estás seguro de que sepa con qué nombre te tiene metido en la agenda del móvil: los rollos van a lo que van.

A un follamigo sí se le debe exigir (dura palabra, pero tú me entiendes) un poquito más, porque si lo más bonito y elaborado que escuchas de una persona es "me la pones como un tanque apuntando a un campanario" pues oye, eso tiene pinta de rollo sin más.

 

Prioriza la amistad sobre el folleteo

Esencial este punto, que en realidad es una ampliación del anterior. Vas a disfrutar mucho más a nivel emocional si además de tener alguien para introducir A en B, puedes charlar sobre cosas como si no hubiera pasado nada.

Y si esa situación es tan bonita como para que se tuerza porque alguno empieza a tener sentimientos sobre el otro, lo suyo es que pongas primero la amistad: es mucho más difícil de encontrar, hazme caso. Para lo otro existen los rollos.

 

La verdad por delante

El ser follamigos abre hipotéticamente la ventana a que tú o las otras personas tengan más amigos. Si no estás cómodo con eso, lo mejor es que lo digas, y viceversa. Que luego vienen los reproches y bye-bye amistad.

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