Echamos de menos cosas que no sabíamos que nos hacían falta. Esta cuarentena nos ha servido, entre otras cosas, para aprender a valorar los pequeños detalles. Pero también para agradecer el trabajo de muchos que de normal pasan desapercibidos: Agricultores, camioneros, cajeras y reponedores...

Nos dejamos por el camino muchas empresas que han hecho lo posible porque nos lleguen medicamentos, mascarillas, material sanitario, mamparas protectoras… Porque hay otra profesión, que nada tiene que ver con llenarnos el estómago ni con lo sanitario, que ha sobresalido entre las más demandadas durante el confinamiento: la de los peluqueros y peluqueras.

Ir a la peluquería es todo un lujo y ahora hace más falta que nunca. Muchos valientes se han visto poseídos por el espíritu de Eduardo Manostijeras y se han aventurado a cortarse el pelo dando lugar a todo tipo de destrozos. Algunas influencers como Paula Gonu, actrices como Úrsula Corberó o cantantes como Miley Cyrus y Rosalía, han cogido las tijeras para hacerse un cambio de look o simplemente retocarse un poco.

Estos experimentos no siempre salen bien, por lo que muchos profesionales del cabello han salido al rescate con tutoriales y llamadas al orden y la paciencia.

Entre los chicos, la cosa se pone peor. Hay dos bandos: los que se han dejado crecer la melena y han terminado como el primo Eso de la familia Addams o los que han decidido cortar por lo sano y pasarse al peinado de moda, el rapado al cero.

“Total, si nadie me va a ver”, ha sido la reflexión de muchos como José Navarro. Cuando se dio cuenta de que la cosa iba en serio y que no iba a poder salir a la calle en mucho tiempo más que para hacer la compra o pasear al perro decidió raparse al cero: “Aunque mi madre es peluquera, preferí raparme y recortarme la barba porque el pelo me crece muy rápido y lo tengo rizado”.

Mario Valverde, como ha pedido que lo llamemos, es de los que también ha optado por cortarse el pelo en casa, aunque sin la ayuda de un profesional: “Unos días antes de que se decretara el Estado de Alarma me pedí una maquinilla por Amazon y me he visto bastantes tutoriales”.

Raimundo Pérez, también bajo pseudónimo, no veía el momento de ir a la peluquería. Su peluquero de confianza tenía lista de espera, así que decidió acudir al primer salón que le diera cita: “Había que esperar el turno en la calle y no te podías quitar la mascarilla ni cuando te estabas cortando el pelo, tenías que sujetarla en todo momento con la mano”, ha comentado sobre cómo ha sido su experiencia.

También hay quienes le han cogido el gusto a llevar el pelo largo, como el cómico Manuel Huedo, que le ha dedicado todo un sketch para despedirse de su melena.