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PIERCING EN EL CLÍTORIS

¿Piercings en los genitales? Esto es todo lo que debes saber

Colocación, cuidados, ventajas y posibles infecciones.

¿Piercing en los genitales?

Joe Ciciarelli en Unsplash ¿Piercing en los genitales?

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Ana no tiene problemas a la hora de contar que tiene un piercing en el clítoris. Auch. Sí, le dolió mucho. Tanto que pegó un grito cuando se lo pusieron: “Sales andando normal, se nota la zona caliente y algo pesada pero en cuatro días se me curó, usando un jabón neutro, lavándolo dos veces al día y me recomendaron que en un mes no debía tener relaciones, por lo menos no teniendo fricción en esa zona”.

Ana no es una ‘loca de los piercings’, al contrario, este es el primer pendiente que quiso hacerse. Le despertaba mucha curiosidad desde que lo vio por internet y llevaba años buscando información y al profesional adecuado para hacérselo.

El ginecólogo Cristóbal De Valle este piercing “no deja de ser un elemento que traumatiza la zona, y ejerce como puerta de entrada a bacterias que se encuentran en la piel. La reparación del tejido genital perforado puede tardar en cicatrizar adecuadamente hasta 12 meses”.

Obviamente Ana tenía miedo, es una zona bastante delicada. Si se lo colocaban mal podía ser un auténtico desastre. El ginecólogo al que hemos consultado advierte que “es importante que la persona que se decida a ponerse un piercing diga a quién se lo vaya a colocar si tiene enfermedades que puedan aumentar estos riesgos, tales como inmunosupresión, diabetes mal controlada, problemas de coagulación de la sangre o problemas en la cicatrización de heridas”.

El clítoris es el órgano encargado de dar placer a las mujeres y se conforma de múltiples terminaciones nerviosas. Precisamente este es el atractivo de este peculiar pendiente. Ana lo lleva de forma vertical, es decir, atraviesa el capuchón del clítoris de arriba hacia abajo: “Por mi propia experiencia diría que sí me ha aumentado la sensibilidad a la hora de mantener relaciones sexuales pero si no lo fricciono no lo noto”. Esto, claro está, depende de la sensibilidad de cada mujer pero, en el caso de Ana, ni se entera que lo lleva a no ser que quiera notarlo.

Según el doctor De Valle, estos piercings “se ponen por muchas razones... determinación de la sexualidad, diferenciarse de la identidad, para aumentar el erotismo y el morbo, y una parte más funcional como incrementar la sensibilidad local que favorece la excitación”.

Por la zona en la que está, algunas personas lo consideran como un tabú o, incluso, juzgan a la mujer que lo lleva y la tachan de ‘guarra’.

Ana siempre lo comenta con naturalidad y reconoce que esto pueda hacerla parecer como una “chica más atrevida” pero que en ningún caso lo utiliza como una provocación o como una excusa para ligar: “No tengo problema en hablar de que lo llevo porque no me parece algo por lo que pensar diferente de la persona, se puede pensar que es más sensual o provocativa, pero decir que es una persona guarra.. no me parece un buen calificativo. Hay gente que sí parece que piense diferente cuando lo cuento pero como yo lo comento como algo normal y sin provocación, pues no creo que tengan que pensar más así”.

En cuanto a los cuidados, Ana se lava con normalidad dos veces al día con un jabón “específico para zonas íntimas”.

Cristóbal De Valle explica que “el riesgo de infección en los piercings genitales es más alto al estar localizados en una zona que es frecuente que se contamine con bacterias del tracto intestinal y genito-urinario, siendo más frecuente que se diagnostiquen celulitis y abscesos que requieran tratamiento quirúrgico y también pueden favorecer una mayor transmisibilidad de las enfermedades de transmisión sexual”.

Además, De Valle no se olvida de los piercings genitales en los hombres a la hora de enumerar las complicaciones: “Los piercings a nivel genital tienen mayor riesgo de traumatismos por su localización sobre todo en el varón. En el caso de los piercings en el glande, como el de Príncipe Alberto, una complicación puede ser la lesión del canal uretral por desgarro, hemorragia y dificultar la erección por lesión de la musculatura del pene, infertilidad por infección y obstrucción uretral por formación de tejido cicatricial alrededor del piercing”. Y advierte de que estos pueden interferir en el uso del preservativo, disminuyendo su efectividad. Por lo que recomienda que se utilicen piercings redondeados.

Si de momento no te atreves con los pendientes en los genitales, puedes empezar por hacértelo en los pezones. Eso sí, en el caso de ser mujer, estas son algunas cosas que deberías tener en cuenta según el doctor: “Se desaconseja en personas que lleven prótesis mamarias, porque si se produjera una infección, el germen podría colonizar la prótesis y obligaría a su retirada. También pueden provocar hipersensibilidad con dolor, aumento de la hormona Prolactina por hiperestimulación del pezón, que secundariamente pudiera provocar secreción, traumatismos como desgarros por engancharse con diferentes prendas, dificultad para realizar la lactancia por fibrosis de los conductos afectados....”.

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