Las redes sociales pueden ser muy traicioneras. Y en esta ocasión le han pasado una mala jugada a Marta Pombo. La influencer, hermana de María Pombo, ha desatado la polémica sobre qué hay de cierto sobre lo que los prescriptores les cuentan a sus seguidores. ¿Nos cuentan toda la verdad o nos están mintiendo para quedar bien con las marcas?

Como viene siendo normal, una de las tareas de los influencers es promocionar los productos que las marcas les ofrecen (pagándoles por foto, regalándoles los productos...) para que de esta forma sus seguidores los conozcan, piquen el anzuelo y compren. Esto no es ningún secreto.

Ante la avalancha de influencers que se dedicaban a utilizar su imagen para vender productos, la cosa se ha puesto seria y es obligatorio especificar con la etiqueta #AD cada vez que se está realizando una colaboración pagada. Y no es ninguna tontería, ya que desde el año 2002 la Ley de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico indica que "las comunicaciones comerciales realizadas por vía electrónica deberán ser claramente identificables como tales, y la persona física o jurídica en nombre de la cual se realizan también deberá ser claramente identificable".

Pues bien, dentro de toda esta 'rutina' de negocio que se mueve en Instagram, unos influencers deciden ser más sinceros que otros. Marta Pombo ha reivindicado en más de una ocasión que ella solamente recomendaba marcas en las que confiaba y cuyos productos probaba y le gustaban... Hasta ahora.

La madrileña ha metido la pata al promocionar unas tortitas de las que decía que la masa estaba "muy muy buena" y que para ser "más sincera aún" confesaba que las había untado con crema de cacao. Sin embargo, la polémica viene cuando, por error (dice que iba destinado a sus hermanas), en la siguiente historia de Instagram aparecía con el filtro del famoso meme "emosido engañado" reconociendo que no le habían gustado: "A vosotros os debo la verdad y nada más que la verdad. No podía decir que las tortitas sabían a dieta. Hay gente a la que le gustará pero a mí no. No voy a dejar así a la marca, me entendéis. Tenía que decir algo positivo".

 

Inmediatamente Marta Pombo borró el vídeo de Instagram y ante tanto revuelo ha tenido que dar explicaciones:"No fue lo más correcto pero era un vídeo que le enviaba a mis hermanas, en plan con expresiones que utilizamos entre nosotras (...). Sabor a dieta quiere decir algo soso, que no tiene azúcar. Que son muy 'healthy' y esas tortitas son justamente eso pero yo en mi cabeza tenía la idea de hacer unas tortitas doraditas con nata y chocolate". Además, ha comentado que el vídeo donde dice que le saben a dieta lo hizo porque su hermana María tenía curiosidad por saber qué tal estaban y ella se había sentido decepcionada con el resultado porque llevaba otra idea en la cabeza.