Glaciares derritiéndose, autopistas inundadas, bosques ardiendo... las imágenes de un vídeo que locuta Billie Eilish en compañía del actor Woody Harrelson muestran graves cataclismos de nuestro planeta, causados por la acción del hombre, y lanzan un mensaje en favor del medio ambiente.

"La tierra se está calentando", "Los océanos están subiendo" o "El clima está arruinando la vida de millones de personas" son frases que salen de la boca de la cantante, que invita, para evitarlo, a seguir las cuentas de Greenpeace, reducir el consumo de carne o evitar el abuso de los plásticos. Vamos, lo de siempre.

 

Desde productoras porno a cantantes famosos, en los últimos años no ha habido una sola semana en la que el cambio climático no haya dado titulares concienciando sobre cómo de serio es este asunto. Pero si quitamos a Leonardo di Caprio (cuyas redes están íntegramente dedicadas al ecologismo) y un puñado de famosetes más, la lista de caras populares que defienden a tope el medio ambiente no es muy amplia.

El vídeo de Billie no es ni mucho menos un tropezón, pero su ausencia de mensaje real más allá del 'haz que tu voz cuente' es algo decepcionante. Nos falta un mensaje que además de sentido, sea específico. Estamos de acuerdo con lo de cuidar el medio ambiente: lo suyo sería que los artistas que tienen una exposición tan grande dijeran claramente cómo se puede ayudar en estas causas.

Para combatir el cambio climático, los expertos dicen que los cambios necesarios son cambiar la economía, una reducción radical de las emisiones o dejar de depender en combustibles fósiles. No será tan fácil como ir a manifestaciones o firmar peticiones online. Que, ojo, también pueden ser útiles.

Las celebritis, para muchas cosas, tienen nuestros ojos y oídos. Con la atención que son capaces de generar, sería genial si además de pedirnos que sea la voz de sus fans la que cuente, se lo pidieran también a la gente que toma las decisiones, esos mandamases que no tienen cuentas en Instagram.

Como dice Billie Eilish en su vídeo, la historia nos ha enseñado que cuando un grupo grande de personas piden cambios, los poderosos no tienen más opción que actuar. Y con una estrella opinando, quizá sea algo más fácil agrupar a las masas.