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"Cuerpos irreales"

¿Tiene Abby de The Last of Us 2 un cuerpo irreal? Twitter dice que sí (pero no tiene razón)

Una de las protagonistas del juego del año en PS4 protagoniza una polémica en redes sociales sin pies ni cabeza, a lo que han respondido muchísimos usuarios indignados.

Abby, la del "cuerpo irreal femenino"

The Last of Us 2 Abby, la del "cuerpo irreal femenino"

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"Que hablen bien o mal, lo importante es que hablen de mí", decía Salvador Dalí hace sesenta años, cuando no había redes sociales. Y añadía: "confieso que me gusta que hablen mal porque eso significa que las cosas me van muy bien. De los mediocres no habla nadie, y cuando hablan sólo dicen maravillas".

El juego del que todo el mundo habla últimamente es The Last of Us 2, un titulazo como la copa de un pino que ha levantado cejas de sorpresa en su argumento, abierto bocas por sus impresionantes gráficos y abierto bocazas soltando estúpidas reflexiones.

Resulta que un personaje clave en la historia, Abby, ha sido el centro de una polémica que no se sabe muy bien de dónde viene pero que está ahí y molesta: dicen que su cuerpo es irreal para ser una mujer.

 

Desde luego Abby se salta los estereotipos en más de una cuestión, y el espectador acabará odiándola desde la segunda intervención que hace en el brutal juego. Pero de ahí a decir que lo suyo es irreal... Está cachas, como lo está la campeona de halterofilia española Lidia Valentín, o como lo están un montón de chicas porque se sienten bien y les gusta hacer ejercicio.

The Last of Us es una serie de videojuegos que rompe todos los esquemas: en integración, razas, sexualidad y por supuesto jugabilidad, Que Abby esté cachas y que Ellie sea lesbiana parece haber molestado a un puñado de jugadores, que representan a ese sector de la sociedad que, aunque no sea mayoritario, existe y hace mucho ruido.

A ver si con los zasca que están recibiendo en redes esos que ven en Abby un cuerpo irreal y en tantos otros videojuegos sexistas no se quejan de la representación exagerada de la feminidad se dan cuenta de que ser chica no es sinónimo de ser una princesita. Y menos mal.

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