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Cosas anormales que hace la gente en la playa

Becaria habla sobre el verano y las costumbres más locas que hace la gente en la playa.

Cosas anormales que hace la gente en la playa

Cosas anormales que hace la gente en la playa Pixabay

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El verano sería la mejor estación del año si no fuera por el calor. Todo lugar con una temperatura superior a veinte grados centígrados, es lo más parecido al infierno, de ahí que el Cantábrico supere cada año el cien por cien de ocupación turística. (¡Hola, madrileños!) Realmente, a todo el mundo le apesta el calor, pero quien no se puede mover ni darse ciertos lujos para la salud, se autoengaña diciéndose que la época estival es maravillosa. Arder, sudar y sentir la energía a medio gas, un sueño dorado que no cuela. Estas fechas y estas altas temperaturas sin opción a una piscina climatizada o algo con cierta confortabilidad, lleva al pueblo en masa a las playas; al calor; al calefactado natural inaguantable; a hacer cosas anormales.

Leer libros en la arena

Sin ánimo de tirar piedras contra mi propio tejado de librera emocional, ¿qué hace la gente leyendo libros recostada de cualquier manera en una toalla, con gafas de sol y sudando? ¿Bocabajo con el libro en la arena y el cuello flotando? ¿Bocarriba con los brazos en alto y sujetando el libro con las manos manchadas de crema solar y sudor? Se han visto personas de esta guisa con mamotretos ligeros de escritores como Haruki Murakami, Michel Houellebecq e Isabel San Sebastián. Ahí cada cual con su manera de entender el concepto de caipiriña y “lectura fresquita”.

Trabajo portátil y niños

Ningún día de sol sin alguien que le parezca buena idea mudar la oficina a la playa con el portátil sobre las piernas, con sombrilla o sin ella, con la brisa revolviendo la arena, las manos gangrenadas como un zombie y la pantalla reflejando, pongas como te pongas, y niños alrededor gritando, llorando y tirando pelotas y cubos de arena como si estuviesen poseídos por el mismísimo Satanás. Combinar tanorexia, insolación y jardín de infancia exterior con trabajo de oficina, no parece muy buena ni productiva mezcla.

Tomar el sol = cáncer

Porque sin ir más lejos, ¿qué tiene de normal la extendida afición de ir a tomar el sol como lagartos? Nada. La exposición excesiva a los rayos ultravioleta favorece el envejecimiento prematuro de la piel y causa la mayoría de los casos de melanoma. En qué momento a alguien se le ocurrió que sería bonito quemar la piel hasta conseguir un tono diarreico.

Poner música a todo volumen

Si ir por la vida con tu música a todo trapo no está catalogado como enfermedad mental, poco le faltará ya. Coincide que estas personas siempre llevan reggaetón, trap o el último hit más bajonero de la historia musical mundial, y parece que no disfrutan si no se entera todo el mundo de lo que están escuchando, generalmente y desde casi cualquier subjetividad, una porquería inaguantable. Aunque la Quinta Sinfonía de Beethoven no sería más tolerable.

Fumar

El tabaco es la peste y quienes fuman en la playa o fuera de ella, unos apestados. La buena noticia es que ya hay más de 500 playas donde está prohibido fumar, del total de 3.000 playas que existen en España. Todo se andará. A llorar a La Llorería, fumetas.

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