DEBATE INTENSITO

Pagar la segunda matrícula de la universidad más cara: ¿un castigo injusto o una medida necesaria?

Twitter ha debatido sobre la verdadera necesidad de que las segundas matrículas de la universidad sean más caras que las primeras, sobre todo en los casos de las carreras con un nivel de dificultad más elevado. ¿Sirven para promover el esfuerzo, o castigan a los que están en una situación más precaria?

Estudiantes universitarios.

Estudiantes universitarios. Canva

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Si has pasado por la universidad y te has dado un tropezón con alguna de las asignaturas, sabrás que este momento de debilidad puede salirte bastante caro. En el caso de las universidades públicas, el precio de la matrícula para esos créditos puede multiplicarse de una convocatoria a la siguiente, y es posible que eso suponga un problema para aquellos estudiantes que estén en una situación más precaria, o que dependan de una beca para realizar sus estudios. Por ahora, no parece que este sistema vaya a cambiar, pero eso no ha impedido que muchos estudiantes se quejen del asunto en Twitter, hasta el punto de convertirlo en un tema de discusión viral.

Por un lado, está claro que el hecho de que el precio de la matrícula suba con cada intento es una forma de presión para los estudiantes, y una medida para evitar la sobrematriculación. Si existiese la posibilidad de matricularse siempre por un precio bajo, muchos estudiantes se animarían más a "probar suerte", sumándose a más asignaturas de las que pueden abarcar de forma realista. Es una forma de actuar inmadura y poco responsable, pero existe.

Por desgracia, parece que este sistema para contener la sobrematriculación acaba afectando a los que están en una situación más vulnerable. No son pocos los que se han visto en la necesidad de abandonar sus estudios universitarios tras comprobar que las tasas que les iban a tocar pagar, tras suspender un par de asignaturas, eran más de las que podían soportar. Las clases más bajas son las que están más presionadas para pasar por la universidad con los mínimos tropiezos, porque saben que cualquier despiste puede pagarse muy caro. La necesidad de aprobar todo sea como sea hace que muchos de ellos no puedan exprimir la experiencia universitaria como se debería; por ejemplo, no cursando prácticas extracurriculares por falta de tiempo.

El sistema de matriculación es imperfecto, pero también es complicado de gestionar. Es necesario evitar que se ocupen plazas que no se vayan a aprovechar, pero también hay que tener cierta empatía con los que se juegan la continuidad de sus estudios por su situación económica. ¡Solo la presión del alumnado universitario podrá producir un cambio en el sistema!

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