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¿De verdad vive mal?

Ibai Llanos y su polémica "explotación laboral"

El debate sigue caliente en redes después de que una tuitera expresara que el vasco es casi un esclavo a sueldo, para lo que han surgido respuestas de todo tipo.

ElRubius, Ocelote e Ibai Llanos son algunos de los participantes de los 'Calvo Games'

G2 Esports / Ocelote ElRubius, Ocelote e Ibai Llanos son algunos de los participantes de los 'Calvo Games'

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¿Dónde te ves con 25 años? ¿Estudiando todavía? ¿Con un curro? Si es trabajando, ¿dónde y cómo te gustaría hacerlo? Son preguntas de lo más normal, porque lamentablemente vivimos en una época donde ser parte de la población activa, tener un sueldo decente y algo de independencia no es para nada sencillo. A Ibai le ha costado, pero a principios de este loco 2020 lo ha conseguido con creces.

 

La decisión de dejar la LVP, un empleo que le había lanzado al estrellato pero donde tampoco podía permitirse muchos lujos con aquel sueldo, la anunció desde un bar de "un bar de París que no sé ni dónde cojones está mientras suena una música italiana y tengo lágrimas en los ojos". Y añadía: "Lo único que os puedo decir es que me habéis hecho la persona más feliz del planeta estos años. Gracias de corazón".

El destino no era otro que G2 Esports, el mayor club de deportes electrónicos de Europa y uno de los más grandes a nivel mundial, donde su trabajo era, a priori, sencillo: hacer lo que le diera la real gana a través de Twitch. Para ayudarle en tan ardua tarea, tres de sus mejores amigos (y también streamers) vivirían con él en una mansión a las afueras de Barcelona.

 

Lo que ha pasado desde entonces es historia del mundo influencer nacional: decenas de millones de reproducciones, un crecimiento exponencial en YouTube, Twitter o Instagram, innumerables trending topics, y miles de horas de retransmisión en directo. Y él, que parece tan feliz viviendo un sueño, resulta que podría estar viviendo una pesadilla. O al menos eso dicen.

Ibai dio una entrevista a un periódico de tirada internacional, y una de sus lectoras quedó atónita por lo que contaba el vasco de manera despreocupada. "Esta entrevista es estremecedora a nivel de explotación laboral", denunciaba Layla Martínez. "Seis años sin un solo día, ni uno solo, de vacaciones, vive en una casa puesta por sus jefes para que produzca contenido sin parar desde ahí, jornadas interminables y sin horario...".

 

Visto así, la cosa daba para debate, y vaya si lo hubo. Que si Ibai hace lo que quiere, que si es un esclavo, que si su contrato es tiránico o, incluso, ¡que si es un machista! Su jefe, Carlos 'Ocelote' Rodríguez, tuvo una salida de tono entre simpática y enfadada que acabó por hartar a los que veían clarísimo que estaba explotando a su notorio empleado. Sus simpatizantes, que son muchos más, veían en las mismas palabras exactamente la interpretación contraria. Qué lío...

 

Lo cierto es que solo Ibai, Ocelote y el resto de habitantes de la G2 Creator's House saben las condiciones reales del contrato que tienen. Ibai y compañía tienen que estar generando, 100% seguro, una cantidad importante de dinero, y sería lógico que cobraran de manera acorde. Pero además viven a gastos pagados en un chalet independiente con piscina, y trabajan haciendo no solo lo que más les gusta, sino lo que hacían de manera gratuita cuando nadie les encargaba que lo hicieran. Y si dejaran de cobrar por ello, quizá lo hicieran igual.

 

Es verdad que las jornadas interminables, la precariedad laboral y los sueldos bajos son problemas muy serios entre los trabajadores jóvenes, pero quizá Ibai Llanos no sea el mejor ejemplo para ilustrar esos casos. Debe andar bastante bien de pasta (en G2 hay jugadores que generan muchos menos ingresos que Ibai y cuyo sueldo puede superar los 10.000 euros al mes), está rodeado de amigos íntimos y, si no está viviendo un sueño, desde luego es un actor excepcional.

 

Ya quisieran millones de trabajadores tener las condiciones que se le presumen al influencer de mayor crecimiento del momento, lo que no quita que la preocupación por su bienestar, y la de otros trabajadores con mucha menos suerte que él, genere un saludable debate. En resumen: ya me gustaría a mí vivir como vive Ibai... ¿a ti no te pasa?

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