La lógica puede decirte que una discusión es por definición algo malo. Pero si la tienes con tu pareja, puede servir hasta para mejorar la relación de manera que no te habías planteado. La persona con la que quieres compartir una parte importante de tu vida no tiene por qué compartir tus puntos de vista sobre algunos asuntos, y las peleíllas pueden venir muy bien a la hora de limar asperezas. En este sentido, hemos recopilado cinco ventajas que tiene eso de discutir.

1- Intercambio de opiniones. Hay temas que serán más sensibles que otros, y no es lo mismo discutir acaloradamente sobre chorradas que sobre asuntos trascendentales. Lo más importante es enfrentarse a la oposición de un tema con sinceridad, tolerancia y paciencia. Y somos humanos: tampoco sería raro que pierdas los papeles y levantes la voz o digas algo que no quieres. Importante que no se te vaya la olla y pedir perdón en caso de que te hayas pasado, esto último lo notarás en su cara.

2- Eres importante. Si le diese igual tu opinión, no discutiría contigo. La causa más probable de una discusión es que a uno de los dos dentro de la pareja le molesta algo que hace o dice el otro. Y para solucionarlo, por mucho que te duela, a veces no hay más manera que discutir. Si sois importantes el uno para el otro, acabaréis superándolo. Además, una discusión puede ser un momento para escuchar cosas que quizá tu pareja piensa y no te diría, así que escucha con la mente abierta y sabiendo que no lo hace por herirte, o al menos no debería.

Pareja peleando | Getty

3- Es un síntoma de sinceridad. Desconfía de aquel que siempre está de acuerdo contigo en todo, porque esa persona no existe. En una convivencia, aunque sea temporal, tienes que ceder en ocasiones a costumbres, formas de pensar y actitudes que te molestan, y expresarlo con la verdad por delante es muy saludable. Aunque claro, eso a veces provoca discusiones.

4- Aprendes a tratar a las personas. El comienzo de una pelea puede marcar el territorio prohibido o los puntos débiles de los demás. Sabiendo lo que le molesta al otro, si no te cuesta demasiado, significa que tendrás más cuidado al plantear algunos temas o referirte a algo, lo que te da una lección para extrapolar con el resto de relaciones que tengas, ya sean familiares, amigos o compañeros de clase. Escuchar es aprender.

Pareja peleada | iStock

5- Después de la tempestad llega la calma. Que los nervios se pongan a flor de piel puede darte una oportunidad buenísima para hacer las paces como dios manda. Un detallito romántico, unas buenas risas o, por qué no, un revolcón tope de cachondo para enterrar el hacha. Interpreta esa última frase como quieras, pero sobre todo no dejes que una pelea acabe con vosotros.