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¿2 mejor que 1?

Masturbación en pareja: claves para una experiencia perfecta

Recopilamos unos pocos tips para que esa práctica que te daba tanta vergüencilla delante de otra persona sea lo más placentera posible. Y ya de paso que se apunte.

En compañía puede molar más

Pixabay En compañía puede molar más

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En un mundo tan lleno de tabúes como el que vivimos, hay unas cuantas barreras que en ocasiones hasta están mal vistas, pero que deberíamos desterrar para siempre. En terrenos íntimos, por ejemplo, se asocia eso de tener pareja a dejar de masturbarse o hacerlo en solitario. Y para nada tiene por qué ser así.

La estimulación simultánea, o simplemente que te miren (o mirar) mientras se practica puede resultar en una relación sexual muy placentera, que puede llevar -o no- al acto completo. Eso ya es de la elección de los participantes, pero para crear un ambiente cómodo para ambos se nos ocurren varias ideas.

Prepara el momento

Se deben dar las circunstancias favorables, como eso de estar solos en casa o en un lugar cómodo donde dejarse llevar. Pero los sentidos lo son todo en estos momentos, así que una ropa sensual, música de fondo, luz tenue y quizá algo de perfume en donde no sueles echarte puede hacer que la cosa fluya mejor.

 

Sobre gustos no hay nada escrito

Es importante conocer lo que le gusta a la otra persona. No tengas ningún problema en preguntar y mucho menos al contar qué es lo que de verdad te pone, porque la zona genital es muy delicada y privada. Puede que te sorprendas para bien incluso si te dejas aconsejar sobre prácticas que desconocías.

 

El voyeur

Uno de los roles que se puede tomar en este asunto es el de simplemente mirar cómo uno empieza a tocarse. La sensación de ser observado en una situación tan personal puede resultar extraña las primeras ocasiones, aunque a mucha gente le pone a mil.

 

Juegos y posturas

No seas aburrido e intenta sorprender también probando posturas nuevas. Eso de tirarse en la cama sin más con uno al lado puede funcionar durante un rato, pero cambiando la colocación de nuestro cuerpo también lo hacemos más apto para probar cosas que no se nos habían pasado por la cabeza. Por ejemplo, ¿por qué no un juguetito?

 

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