PARADOJA TEMPORAL
Por qué el tiempo se mueve distinto según qué idioma hables
No es lo mismo hablar español que inglés, francés o italiano. La lengua que hablamos define mucho de cómo vemos el mundo, y eso incluye la manera en la que sentimos el paso del tiempo. No es cuestión de física, sino de percepción.

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"No se habita un país, se habita una lengua. Una patria es eso y nada más". Esta frase del filósofo rumano Emil Cioran está cargada de significado y es una buena manera de entender el tema de hoy. Y es que cada idioma de nuestro planeta, incluso si vienen de la misma base (como todos los hijos del Latín), se construye de un modo distinto. Si un idioma no tuviera tiempos en pasado y futuro, todo se siente en presente, lo que afecta a cómo imaginamos el paso del tiempo. Y, en el caso de tenerlo, párate un segundo a pensar lo siguiente: ¿en qué dirección imaginas el futuro? Hacia delante, hacia atrás, cayendo en picado, subiendo a lo más alto…
Como se explica en el vídeo, en el caso de idiomas como el inglés o el sueco lo normal es imaginar el paso del tiempo con el pasado atrás o a la izquierda, y el futuro adelante o a la derecha. En sueco la palabra para futuro es, literalmente, "tiempo por delante". Y frases como "dejar el pasado atrás" refuerzan esta idea. Como veis, en castellano funciona de forma muy similar, y lo más probable es que nada de lo escrito en este párrafo resulte extraño. Pero, ¿y si escribieras de derecha a izquierda como en ciertos países asiáticos? Entonces tu percepción cambiaría, como sucede en varios de estos sitios.
Eso nos lleva también a otra cuestión: ¿caminas en el tiempo o el tiempo camina por ti? ¿Estás quieto mientras el paso de los segundos te atraviesa o es el tiempo algo estático y tú te mueves? Incluso si se comparten las direcciones, como le ocurre al vietnamita o a ciertos idiomas de Sudamérica, esta diferencia puede ser capital para entender ambas culturas y lenguajes. Vamos más allá, ¿qué sucede con el eje vertical? Si usas un calendario digital de forma habitual, el pasado estará arriba y el futuro abajo. Pero en mandarín sería justo al revés.
En algunas culturas es incluso posicional, refiriéndose al pasado o al futuro según dónde se esté: colina abajo, colina arriba, apuntando a la puerta o alejándose de ella… En Australia se entiende de forma cardinal, refiriéndose al viaje del Sol por el cielo: el pasado por el este y el futuro por el oeste. En cualquier caso, lo que esta relatividad lingüística indica es que la lengua que habitas forma parte de tu identidad. Ganar consciencia de ello es, al final, conocerse mejor a uno mismo. Y eso sí que lleva tiempo.
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