La noche de la 62 edición de los premios GRAMMY será inolvidable para Billie Eilish. Una noche que ha estado marcada por el recuerdo de Kobe Bryant, el ex jugador de los Angeles Lakers, que fallecía esa misma tarde en un accidente de helicóptero.

Billie Eilish se ha proclamado como la reina de la industria musical al hacer historia. Con tan sólo 18 años ha conseguido llevarse los cuatro premios más importantes: Artista Revelación, Grabación del Año, Álbum del Año y Canción del Año para ‘Bad Guy’. Algo que no sucedía desde el año 1981.

La joven cantante no podía dar crédito a lo que estaba pasando: que le reconocieran un trabajo que habla sobre la depresión, el cambio climático o los pensamientos suicidas. Además, le ha dedicado su premio a Artista Revelación a sus fans: “los fans se lo merecen todo, no estaría aquí si no fuera por ellos”.

 

Su hermano y mejor amigo Finneas O’Connell, al que le dedica su último videoclip, también fue vencedor, llevándose el GRAMMY a mejor productor. Algo que ha generado cierta polémica ya que el disco ha sido producido de forma ‘casera’. El mismo Finneas lo reconocía en su discurso: “Nosotros sólo hacemos música en la habitación juntos. Lo seguimos haciendo. Nos dejan hacerlo, esto es para todos los niños que hacen música en su habitación, ¡vais a conseguir uno de estos!”

Billie ha destronado así a Lizzo, su gran rival de la noche y la máxima nominada (optaba a ocho categorías). El triunfo de Billie no ha alegrado a todo el mundo, ya que a los fans de otros artistas como Ariana Grande o Lana del Rey no les ha gustado que sus cantantes de referencia se hayan ido a casa con las manos vacías y culpan a los GRAMMY de ‘venderse’ a lo comercial y lo que está de moda.