Durante esta crisis sanitaria mundial, muchos famosos (actores, actrices o cantantes que se encuentran en una posición privilegiada) se han preguntado qué pueden hacer para ayudar. Además de donar dinero, algunos se han prestado a ofrecer experiencias únicas para animar a la gente a realizar aportaciones económicas.

Con las nuevas tecnologías su poder e influencia puede ir mucho más allá y sus redes sociales se han convertido en potentes altavoces para llegar a un público mucho más amplio. Chiara Ferragni ha contado en primera persona desde Italia el horror de la pandemia y la desesperación por la falta de recursos. En España, el Gobierno ha contado con la colaboración de Dulceida para que la información oficial llegara a los más jóvenes y los concienciara.

Ahora, Millie Bobby Brown se ha sumado a un grupo de celebridades, entre las que se encuentran Hugh Jackman, Penélope Cruz, Shailene woodley o Julia Roberts, para ceder su cuenta de Instagram a expertos en diferentes ámbitos que pueden ayudar a afrontar la COVID-19. Una iniciativa del movimiento global 'One' que lucha contra la pobreza y por la dignidad de las personas.

No se trata sólo de sanitarios. A la actriz de Stranger Things le ha 'robado' la cuenta una joven activista africana: Aya Chebbi, primera enviada designada de la Unión Africana para la Juventud, fundadora del movimiento juvenil africano y del programa de liderazgo juvenil 'Afresist'.

Aya ha acercado a los más de 33 millones y medio de seguidores de Millie Bobby Brown cómo esta pandemia de coronavirus está afectando al acceso a la educación de las jóvenes africanas:

"Como resultado de la pandemia de COVID-19 las escuelas y universidades de todo el mundo están cerradas. De hecho, más de 1.530 millones de estudiantes han visto interrumpida su educación, 743 millones de los cuales son niñas. Aunque muchos de nosotros podemos adaptarnos fácilmente al aprendizaje electrónico en casa, no todos tenemos tantos privilegios. En ciertas partes del mundo, hay un acceso muy limitado a Internet y a dispositivos tecnológicos como ordenadores y teléfonos. En los países de ingresos bajos y medios, las encuestas muestran que los niños tienen 1,5 veces más probabilidades de tener un teléfono que las niñas y 1,8 veces más probabilidades de tener un teléfono inteligente que pueda acceder a Internet. Por eso tenemos que capacitar a las niñas durante esta crisis para que tengan el mismo acceso a oportunidades socioeconómicas y digitales".

Chebbi ha lanzado un mensaje de empoderamiento feminista para hacer frente a esta crisis: "Para marcar la diferencia en la pandemia de hoy y en el futuro, necesitamos creer en nuestro poder como mujeres jóvenes. Y nuestro poder no viene de culpar al sistema, sino de cambiarlo. De usar el amor para curar y reparar las partes rotas de nuestro mundo.Para mejorar la humanidad, necesitamos aprovechar todas las herramientas y talentos que hemos adquirido y trabajar juntos para acelerar el cambio. En nuestro mundo globalizado, nuestras voces sólo serán efectivas para superar la opresión si están unidas y colaboran. Cuanto más nos basemos en el poder de la solidaridad, más preparados estaremos para el futuro. A medida que el mundo se convierte en una aldea global, las luchas de la próxima década requerirán de la solidaridad internacional".