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Al rico coñofre

La Coñería llega a Chueca para competir con los 'pollofres'

Los dulces más picantes del barrio más abierto de la capital tienen ahora una alternativa femenina... más o menos. El dueño del imperio 'coñofre' nos cuenta los detalles de su última creación.

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Pedro es un joven empresario canario que tenía, hasta hace unos meses, una heladería en Madrid. Con los fríos inviernos de la capital, pensó que en la temporada baja de los postres fríos estaría bien tener un dulce calentito y cachondo que levantara los ánimos de sus potenciales clientes. Así, se puso a mirar máquinas y locales para abrir un negocio complementario al que ya tenía.

"En un catálogo chino vi máquinas que hacían gofres de todas las formas, y me llamó la atención uno que tenía forma de pene", nos contaba hace unos meses. "Me reí, lo descarté como una locura y me fui a dormir, pero dándole vueltas me pareció una cosa diferente y atrevida, que podría funcionar o bien en el barrio Rojo de Amsterdam, o en Chueca". Como Madrid le pillaba de paso, se aventuró a probar suerte y la jugada le salió muy bien.

Los pollofres de La Pollería se han convertido en un fenómeno gastronómico y viral en redes, donde ya es tradición hacerse una foto con un gofre erótico en la mano (o en la boca). "Los clientes no vienen por el producto en sí, vienen por la experiencia", aclara, explicando además que la imagen de su marca es el cachondeo de los clientes (y de los camareros).

Asentado (ejem) en un mercado con cero competencia, ha decidido ampliar el negocio replicando los pollofres con el aparato reproductor femenino. El resultado se llama La Coñería, y los dulces sexys, cómo no, se llaman Coñofres.

"Nada más anunciarlo me han llegado muchos currículums, algunos muy locos con gente pasándome imágenes de concursos en los que ha participado", nos explica Pedro en conversación telefónica. Ya se ha anunciado que estará localizado en la plaza de Chueca, muy cerca de donde está su "competencia".

"En solo unas horas, y sin poner ni una foto, ya teníamos 1300 seguidores en Instagram", declara todavía sorprendido Buerbaum, que pretende abrir el local dentro de pocos días y enseñar al mundo su última creación. "Estamos haciendo entrevistas y cerrando los últimos detalles del local, no creo que tardemos mucho".

Pensar en ello ya nos hace la boca agua... a nosotros y a los más de 3.000 seguidores con los que ya cuenta su perfil de Instagram. La espera va a ser un coñazo (con perdón), si bien parece claro que el cachondeo seguirá a ese tedio. Y las fotos de pollofres y coñofres prometen ser lo más caliente de este verano en Madrid.