A nadie se le escapa que los videojuegos están siendo estos días de cuarentena un refugio para muchísima gente. Pero más allá del confinamiento, hay gente que se preocupa del futuro de los gamers, y lo ven muy muy oscuro.

En las últimas horas se ha vuelto viral una representación de un aficionado a los videojuegos, que tiene ojos enrojecidos, un cráneo deformado, chepa como Quasimodo y las manos de Gollum.

 

Se trata de ‘Michael’, una escultura desarrollada por una investigación que ha fomentado OnlineCasino, una web canadiense especializada en casinos. No sabemos qué tienen que ver estos centros de ocio con los videojuegos, pero oye, ellos han desarrollado esto con ayuda de unos “expertos” a los que no identifica en ningún momento.

El caso es que este centro de apuestas, sin el apoyo explícito de ninguna institución investigadora, dice que Michael es una “representación visual de los gamers del futuro”. Es curioso que le pongan una camiseta que hace referencia a los youtubers, no sabemos cuál será el papel de la plataforma en el año 2040.

 

La investigación “predice el aspecto que los jugadores más ávidos podrían tener en 20 años si no cambian su forma de vida”. Hemos visto algunas personas que se han pasado dos décadas en la cárcel que no tienen tan mal aspecto como el bueno de Mike, y como no dicen la metodología utilizada para llegar a esta espantosa imagen, nos quedamos con la duda de si fue una pesadilla de sus “expertos” anónimos.

 

En el lado positivo, OnlineCasino recomienda una serie de hábitos saludables, como descansar entre partidas y no dedicar demasiado tiempo a jugar. Tú por si acaso no te pases jugando, no sea que te salga joroba y todavía tengas que darle la razón a este estudio. En lo de quedarse calvo sí parece haber acertado, aunque en los motivos no tanto.

 

Gente como Ibai Llanos se lo toma a risa, porque parece que la intención real del estudio es hacer algo de ruido y llamar la atención, más que ganarse el respeto de la comunidad científica. El de la comunidad gaming va a ser todavía más difícil de conseguir.