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Cuando el tenedor se consideraba un instrumento del diablo

Diostutiero nos cuenta la sorprendente historia del tenedor.

Cuando el tenedor se consideraba un instrumento del diablo

Cuando el tenedor se consideraba un instrumento del diablo Pixabay

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Sé que parece difícil de creer, pero así fue. Como en el caso de tantas y tantas novedades, este utensilio tan básico e inocente en su día no fue visto con buenos ojos por la Iglesia.

Aunque ya había instrumentos parecidos en la Grecia clásica y el Imperio romano para trinchar, el tenedor apareció como tal en el siglo XI.

Se especula que el tenedor primitivo, de un solo diente, fue inventado por Erick Pries en el año 1070 en Constantinopla y de allí llegó a Europa de la mano de Teodora, hija del emperador de Bizancio Constantino X Ducas.

Lo llevó a Venecia al contraer matrimonio con Domenico Selvo, dux de aquella república. Pero Teodora para sus contemporáneos era tachada, por esta y otras refinadas maneras orientales, como escandalosa y reprobable y hasta San Pedro Damián, cardenal, precursor de la reforma benedictina y Doctor de la Iglesia, amonestó desde el púlpito estas extravagancias, llegando a llamarlo «instrumentum diaboli».

En aquella época todo lo que no fuese comer con las manos se consideraba contrario al orden natural y un desafío del hombre hacia Dios. A saber qué pensarían ahora de la llegada del hombre a la luna.

Con estos mimbres, hasta el Siglo XVIII no se normalizó completamente el uso del tenedor, gracias a la influencia de la corte francesa, que siempre iba a la última moda.

Por esas fechas en Alemania se inventó el modelo curvo actual, aunque las 4 puntas llegaron un poco después, en 1770, en el Reino de Las Dos Sicilias, con un cubierto más corto que es el que hoy usamos y con el que tantos festines se han pegado y se siguen pegando los mismos obispos y cardenales que en su día condenaron su uso. ¡Tomad y comed!

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