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Temas a evitar en la cama en la primera cita

Estos son los temas de los que nunca debes hablar en una primera cita.

Temas a evitar en la cama en la primera cita

Pixabay Temas a evitar en la cama en la primera cita

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Que el sexo salga bien en un primer encuentro es casi tan complicado como que te toque El Euromillón sin haber jugado, pero que la falta de éxito orgásmico no sea por no haber participado. Uno de los principales motivos para destrozar ese primer contacto, una vez desnudos sobre una cama, en el ascensor o en el suelo, es sacar temas que arruinen cualquier atisbo de satisfacción sexual. Todo depende de las preferencias de cada cual, de usar un poco el sentido común y, sobre todo, de haberse molestado en investigar gustos y disgustos antes de acabar en pelotas en un colchón desconocido.

Ponerte a contar lunares

Salvo que seas dermatólogo y te haya preguntado si los lunares de la espalda tienen aspecto de cancerígenos, obvia ponerte a contarlos como quien hace un pasatiempo de unir por puntos hasta acabar haciendo un dibujo. Lo más probable es que piense que eres tonto, se quede en shock y salga corriendo.

Hablar de tus ex parejas

Si te pones a compartir prácticas, técnicas y otros detalles vividos con tus ex parejas, puedes conseguir el efecto del espanto porque tal cual parece que no has superado que te hayan dejado. Haz lo mismo dejando los detalles superfluos como los nombres, apellidos y parentescos temporales, que con esas orgías emocionales no hay quien se corra sin pensar que ha sido secuestrada en una nave por un tolay extraterrestre.

"El porno es mi pasión"

Hay que saber muy bien con quién se está antes de compartir verbalmente prácticas vistas en el porno, sobre todo en los tiempos que corren, que nunca sabes si la persona que tienes delante, encima o debajo también comparte esos gustos o es partidaria de querer eliminar la pornografía de Internet de un plumazo. Antes de ponerte a hablar de "gang bangs", "cumshots" o "bondage", te sale más cuenta callar o colocarte al lado de la puerta por si tienes que salir volando de un salto.

Confesar que llevas años sin follar

Quizás a alguien le excite pensar que te "desflora", como decían en los libros de sexualidad conyugal en el franquismo, pero si en el ajo le dices que llevas años sin tener ningún tipo de contacto sexual, la reacción más lógica ante la inexperiencia confesada por sorpresa cuando ambos estáis desnudos sobre la cama de un motel, es el rechazo.

Tocar pies y lamer sobacos

Hay ciertos fetiches como lamer pies y axilas que no deben hacerse unilateralmente por sorpresa. Si tienes gustos de esta índole y no eres capaz de empinarte ni disfrutar si no metes nariz entre estos pliegues, házselo saber a la otra persona antes de coger y atusar como un ‘roll on’ de Sanex en su alerón toda tu sardina.

Criticar el propio cuerpo

Otra cosa que despierta mucho rechazo es estar con alguien que constantemente critica su propio cuerpo, ya sea por propia convicción o buscando el cumplido. A follar se va con los complejos y las inseguridades en el cajón, y si no, vale más quedarse en casa con el móvil en la mano, subiendo cartas de Marvel en Wallapop, revisando ofertas abusivas en Infojobs o haciendo viral algún lloriqueo en Twitter.

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