En tiempos del ‘body positive’ y la inclusión, son cada vez más necesarias firmas de ropa que apuesten por pensar en todos los tipos de cuerpos que existen.

Ya no hablamos solo de las tallas (que las prendas sean más grandes o más pequeñas) sino que la ropa que se diseñe se adapte a otras realidades como la que viven las personas que están pasando por un proceso de reasignación de género.

Uno de los principales problemas para los jóvenes (y mayores) trans es que cuando van de compras a los grandes centros comerciales, no encuentran ropa interior que les venga bien. Las mujeres que estén transicionando a hombres pueden ponerse bóxers pero no rellenarán el paquete. Mientras que los hombres que estén transicionando a mujeres podrán ponerse braguitas o tangas pero no serán para nada cómodos ya que los genitales masculinos no se adaptan a ese tipo de prendas.

Al igual que se ha creado lencería para mujeres que han pasado por un cáncer de mama para ayudarlas a volver a sentirse ellas mismas y recuperar su confianza al verse atractivas, el colectivo transexual tiene exactamente esta misma necesidad.

Translingerie es una firma de lencería pionera en España que está destinada a personas transgénero. Su creadora, Silvia Matos, decidió poner en marcha este proyecto basado en su propia experiencia a la hora de ir a las tiendas y no encontrar lo que necesitaba. Tal y como cuentan en su perfil de Instagram: “comenzó en 2014 elaborando prendas para ella misma, después de buscar sin éxito lencería que cumpliera con sus expectativas, comenzó a recibir encargos de sus amigas y entorno y al poco tiempo nació Translingerie una marca pensada por y para personas trans”.

De este modo se venden trucadoras y binders entre otras prendas como trajes de baño. Las trucadoras son unos tangas que permiten “esconder” el pene colocándolo hacia atrás, mientras que los binders son camisetas con tres capas de tela que sirven para envolver el pecho y llevarlo hacia las axilas para disimularlo cuando todavía no se ha pasado por la mastectomía.

Además, esta línea cuenta con modelos para niños a partir de ochos años, ayudando así desde que son pequeños a afrontar este proceso de cambio haciendo que se sientan bien con su cuerpo y viéndose como lo que realmente son.