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VUELTA A LAS ANDADAS

¿Ha cambiado ElXokas? Cronología de su éxito y su descenso a los infiernos

Analizamos el auge, caída y regreso del considerado por todos como el streamer revelación de 2021, quien avisa desde su stream: "Si no te gusta mi actitud es mejor que no vuelvas porque no va a cambiar".

ElXokas en los ESLAND

Hara Amorós / Fan Content ElXokas en los ESLAND

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Por mucho que World of Warcraft sea uno de los videojuegos más exitosos de la historia, intentar hacerse un hueco en Twitch casi exclusivamente con partidas de ese título masivo parecía imposible hasta que llegó ElXokas.

Lo hizo además mientras, allá por 2017, compaginaba un ya exigente trabajo como editor de vídeo para el Real Madrid de baloncesto, deporte del que es un apasionado. Dentro de ese nicho se labró un nombre por dos cosas: ser buenísimo en modos competitivos y una forma de hablar sin absolutamente ningún filtro. Ambos rasgos le han llevado a la cima, pero también a lo más bajo dentro del sector en términos de reputación.

 

Cuando se convirtió en uno de los mejores jugadores del mundo de WoW (2019-2020), la comunidad empezó a fijarse en ese chico de estética inconfundible, de apariencia enclenque pero compensada con un huracán verbal que impresionaba al que se pasara por su canal, desde luego un método que le ha servido para destacar.

La curva de seguidores es constante hasta comienzos de la pandemia, donde por motivos obvios ganó una audiencia fiel que rara vez bajaba de los 1500 espectadores. Son cifras con las que muchos creadores se plantean dejar sus trabajos porque ya se puede ingresar lo suficiente para vivir, y fue el paso que acabó dando. Fue entre agradecimientos a sus suscriptores y las cada vez más frecuentes funadas a haters, una semilla de algo que acabaría en desastre.

 

2021 comenzó todavía mejor y no era raro verle en los rankings de emisiones más vistas, confirmación de que el Xokas' Style estaba lentamente poniéndose de moda. Claramente no para todos los públicos, su agresiva forma de expresarse no dejaba a nadie indiferente: los que le amaban por su a todas luces valiente forma de hablar (y más en una plataforma tirando a puritana) y los que se quedaban estupefactos por lo mismo.

El equilibrio entre unos y otros se mantuvo hasta la explosión absoluta en enero de este año, con dos hitazos consecutivos: ganador del premio ESLAND al streamer revelación, y subcampeón -solo por detrás de Ollie- de los Squidcraft Games de Auronplay. Sendos éxitos le pusieron por delante del mismo Auron, Ibai o hasta Rubius en número de suscriptores, con la barbaridad de 53.000 personas pagándole una cuota mensual.

Llegaron entonces las mayores exhibiciones de poder adquisitivo, vanidad y recordatorios de querer ser el número uno, y de hecho conseguirlo, aunque fuera por poco tiempo. Un hito incontestable a lo que solo su mala leche podría poner un pero. Y vaya si lo hizo.

 

Primero fue con una polémica que rozaba la locura asegurando que congelaba la basura "para que su casa no oliera mal", un disparate sanitario que no levantó las suficientes alarmas, mientras lucía ostentoso una fortuna que le permitía alimentarse exclusivamente de comida a domicilio o pagar pisos de un millón de euros a tocateja mientras pulverizaba en directo a los "perdedores que intentan reírse de él". ¿Mal gusto? Pues espera, que no fue lo peor.

El stream del 19 al 20 de marzo marcó un antes y un después en su carrera: incluso en discotecas había corrillos de personas comentando la tremenda cagada de un Xokas desbocado, no solo reconociendo tener toxiquísimas cuentas secundarias sino estando "muy orgulloso de haberse tomado la molestia para bajar al barro con ellos". Literal.

214.000 personas contemplaron un espectáculo de petulancia como no se recuerda en el sector (bueno, ahí tienes a Dalas, pero ese es casi un género aparte y no tiene tanta audiencia) por parte de un creador de su calibre. Tras el escándalo, recogida de cable, vacaciones de una semana y un 'lo siento mucho, no volverá a pasar' rollo aquel que hizo un señor con elefantes.

Con todo, las promesas de buscar ayuda psicológica, disculpas con los compañeros de profesión aludidos en sus mofas y reivindicaciones de "tengo mucho mérito" no se han cumplido del todo. Por sus palabras y actitud, está claro que todavía no cuenta con asesoría en el rollo mental y aunque sí se ha disculpado con creadores, insiste en que sí fue el número uno y que le quiten lo bailao.

 

No solo eso, sino que una de las costumbres más dañinas -la de "cagarse en los muertos de los que le insultan"- no la va a eliminar de su rutina, sino que va a reducirla. En su comeback de esta semana asegura que en vez de cebarse media hora con cada uno de esos "desgraciados, inútiles sin vida, merecedores de lo peor" les dedicará "solo unos minutos". Not the best idea, I think...

"Si no te gusta mi actitud es mejor que no vuelvas porque no va a cambiar", dijo ayer en el último episodio de un streamer que "lo tiene todo", pero no está dispuesto a asumir que ciertas cosas no son del todo buenas. Ah, y lo de cambiar de dieta ya si eso también para otro día. Algún día esperamos de verdad que saque tiempo, porque la cosa pinta bastante mal.

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