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The Last of Us 2: el motivo por el que todos estamos enamorados de Ellie

La protagonista del último pelotazo de PS4 ha convencido a ElRubius, TheGrefg, WillyRex y otros cuatro millones de personas en la primera semana desde su lanzamiento. Y el secreto podría estar en su protagonista. Cuidado, soltamos algún spoiler del primer juego.

Ellie, la prota más inclusiva del mundo de los videojuegos

PlayStation Ellie, la prota más inclusiva del mundo de los videojuegos

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Las cifras de The Last of Us 2 están siendo impresionantes: lleva cuatro millones de unidades vendidas, y en España muchos youtubers han confesado no poder dejar de jugarlo. Algunos, como TheGrefg, también en parte porque andan de promoción del juego, pero otros como Vegetta no han recibido ni un céntimo de PlayStation y aun así le han dedicado unas cuantas horas.

 

Pero las unidades vendidas o las horas dedicadas al último bombazo gamer de la temporada son solo números, y hablar de eso es dejar de lado la auténtica razón de que el juego sea un éxito: Ellie. La protagonista se ha llevado todos los aplausos no solo de los aficionados a echar unas partidas, sino hasta de espectadores que no tienen ni la PS4.

En el primer capítulo de esta historia Ellie tenía 14 años, y ya era una chica especial. Encararse a los adultos le importaba tan poco como hacerlo a zombies horribles, y eso del miedo lo dejaba para los jugadores. Ella es de otra pasta.

 

Es algo que queda claro con la Ellie de TLOU2, que ha enamorado al mundo con su estilazo, valentía y tolerancia. Es verdad que sigue siendo una máquina de matar en determinados momentos del juego, pero es porque el puñetero mundo donde vive la ha hecho así. Y quitando eso de la lucha por la supervivencia, todos querríamos ser como ella.

No es ni mucho menos el primer personaje homosexual de los videojuegos, pero sí el que más profundamente ha tocado el tema y al mismo tiempo ha sabido tocarlo con completa naturalidad. Algo podíamos intuir en el DLC del primer juego, y el beso que se daba en uno de los trailers con otro personaje ha acabado siendo un símbolo de libertad en el mundo del ocio electrónico.

 

En The Last of Us 2 existen muchos más guiños a la comunidad LGTB y a la diversidad: hay banderas arcoiris repartidas por uno de los mapas ("¿Qué será eso? Parece bonito", dicen los personajes), y entre los protagonistas y secundarios hay una inusual variedad de razas. Inusual en los videojuegos, por cierto, lo más normal del mundo en cualquier calle.

Es lista, es fuerte, es sincera, sí, pero sobre todo es vulnerable y muy humana. Un logro para los videojuegos y un ejemplo de que los protas no tienen por qué ser siempre de la misma manera. Si no lo son, de hecho, mucho mejor.

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