Desde su primer episodio, Karmaland ha sido la referencia más loca de Minecraft en YouTube. Sus habitantes llevan meses tirándose los trastos a la cabeza, si bien el nivel de allanamiento está escalando a niveles "peligrosos" para la integridad de sus vecinos.

ElRubius tenía preparado todo para casar a Fargan, pero al no poder conectarse su colega (luego explicamos la razón) ha decidido posponer el evento. Tiene preparado hasta un discurso que estamos deseando escuchar, sin embargo su último episodio lo dedicó a organizar un poco sus territorios. Cosas tan importantes como bautizar a su burro -Burrius, toma ya-, creado a partir de una impresora que no sabe si es ilegal dentro de las normas de su comunidad youtuber.

 

Indiferente a las normas decide crear una granja de impresoras, con el que puede copiar encantamientos y libros mágicos para subir experiencia sin tener que salir a cazar bichos.En cierto momento del stream, Vegetta se unió a la partida para recopilar objetos mágicos y compartir la retransmisión con Rubius.

 

Aunque es un mundo virtual, no viven ajenos al coronavirus, y Vegetta preguntó a su compañero cómo le estaba afectando. La respuesta, completamente en serio, no tiene desperdicio: “A mí si me piden que me quede dos semanas en casa no pasa nada, para mí es vida normal. Lo que me preocupa es que la gente se vuelva loca”. Aunque para locura la que cometió Vegetta: le puso a Rubius en el dormitorio principal un retrato de él mismo disfrazado de unicornio. Allanamiento de morada en toda regla.

 

Mejor eso que quedarte sin casa, como le pasó a Mangel. ¿El responsable? Su supuesto amigo Rubius, que decidió que demasiadas comodidades estaba viviendo su excompañero de piso. Después de todo, solo cumplía lo que anunció hace días por Instagram, y que le costó un aviso por aquella red social.

 

Hay gente que está peor y se nota: Fargan no se unió al stream de Rubius por un "asesinato" de su hija. Suena turbio y en realidad lo es, pero solo a niveles de Karmaland.

 

Eso de tener hijos cuadriculados no es garantía de felicidad (que se lo digan a Lolito, que la semana pasada también tuvo un disgusto con un heredero), y ni por esas WillyRex ha querido dejar de ser padre en Minecraft. Mejor si tiene cuidado, que ya sabemos los peligros que tiene la descendencia en este mundo de ladrillos y traiciones de broma.