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Ni fácil ni imposible

6 consejos para que hablar de sexo con tus padres sea menos raro

La Conversación, con mayúsculas, nunca va a ser cómoda para ninguno de los implicados, si bien hay algunos consejos que pueden facilitarte el trámite.

Puedes hacer que sea más cómodo

Pixabay Puedes hacer que sea más cómodo

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Hay gente que lo llama La Conversación, así en mayúsculas. Pueden ser dudas sobre la píldora, confesar que tuviste un desliz y como consecuencia acaba en embarazo, o dudas sobre tu propia orientación en algunos temas; el caso es que en la inmensa mayoría de las veces los padres están ahí para ayudarte. Si quieres iniciar tú la Conversación, ahí van unos cuantos tips.

Elige bien el método

La vergüenza de tocar un tema cara a cara puede ser insoportable, aunque tengas que contar algo de vital importancia. Por eso puede que sea mejor iniciar la conversación con un método menos agresivo y que te permita pensar bien tus palabras: un email, una nota de voz, una carta... Como sea, pero háblalo si crees que tienen que saberlo o si en caso de que no lo supieran tuviera malas consecuencias para ti.

Elige bien el momento

Sea cara a cara o de forma remota, deberías escoger un momento que sea cómodo para ti y al mismo tiempo poco estresante para tus padres. Para hacerlo en persona, yendo en el coche puede ser una idea más o menos cómoda: les tendrás al lado, no hay contacto visual y las distracciones exteriores amortiguarán el impacto.

En realidad, cualquier momento en el que te sientas con la valentía de decirlo puede ser bueno, pero ten en cuenta que algunas ocasiones pueden ser más estresantes para ellos: en un agobio de su trabajo, después de una discusión o preparando algún evento familiar.

Ten paciencia

A lo mejor quieres irte de vacaciones con tu pareja, y tus padres se niegan en rotundo. O te ves en la situación de decir que has dejado embarazada a una chica, y cómo se van a enfadar cuando lo oigan. Cuando hablas de temas que no has discutido nunca ten en cuenta que van a necesitar más tiempo para procesar lo que les estás diciendo.

No te enfades: son asuntos serios pero siempre, siempre han estado ahí, incluso cuando ellos eran jóvenes. Intenta no perder los nervios ni decir cosas de las que te puedes arrepentir, porque es una actitud que rara vez va a funcionar en tu favor.

Organízate el tema a tratar

Si lo que te pide el cuerpo es hablar cara a cara, un buen método para que no se te pase nada es apuntarte las cosas que quieres decir. En un papel, en el móvil o en la mano si hace falta, pero piensa que si se te olvida algo y necesitas una segunda Conversación vas a pasarlo igual de mal que la primera vez a la hora de iniciarla.

Sinceridad ante todo

Habla desde el corazón: aunque tengas unos sentimientos que a otras personas pueden resultarles inadecuados o erróneos, no te puedes equivocar en lo que sientes. ¿Has descubierto que te gustan las personas de tu mismo sexo? ¿Quieres comprometerte seriamente con alguien? Sea cual sea la reacción de los demás, expresa lo que quieras decir a tus padres desde la honestidad. Cómo se lo tomen en cosa suya, por mucho que te pese a ti.

Busca ayuda

En casos extremos de padres que no quieren escuchar o que tienen diferencias culturales demasiado acusadas, todo lo anterior puede resultar imposible. No te quedes con la duda de saber más sobre un tema que es importante para ti, y acude a un centro de salud que tengas cerca para buscar orientación. Lo hacen a diario y están obligados por ley a ser discretos.

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