Las citas son como las películas: hay algunas que te encantan, otras que te enganchan un poco y otras que desearías dejar a mitad. Si te encuentras en una de esas últimas, aquí van unas cuantas estrategias para salir airoso de la situación y no tener que alargar esa amarga situación. ¡Vamos a verlas!

- Acuerda una llamada. Si no estás muy seguro de que la cita vaya a ir bien, acuerda con tu amigo una llamada a cierta hora. Por ejemplo, una hora y media después de haber quedado es suficiente tiempo para saber si te gusta o si estás cómodo. Cuando te llame tu amigo tendrás dos posibilidades: la primera, decir un código que hayáis acordado y que signifique "todo va bien". La segunda pasa porque improvises que tiene una emergencia o un drama y tienes que encontrarte con él. 


Hace unos años existía una app precisamente para evitar a tu colega el trámite: se llamaba Bad Date Rescue y todavía se puede encontrar en algunos foros de internet. Consistía en programar una llamada de rescate con una cuenta atrás que en realidad solo era un robot hablando. Lástima que no vuelva, tenía una pinta genial (incluso sin los tipos del anuncio).

 

- Ten la posibilidad de otra quedada. Esto significa que, al principio de la cita, debes advertir que tienes algo importante después de lo que no te puedes escapar (por ejemplo, un cumpleaños, la visita de alguien de fuera…). Cuando quieras dar por terminada la cita simplemente tienes que decir: "me voy a ir yendo a mi compromiso, que se me va a hacer tarde…". Sin embargo, si estás a gusto podrás decir que prefieres quedarte, ¡y quedarás de primera!

- Organiza diferentes planes. Esto lo entenderás mejor con un ejemplo práctico, así que vamos a la clásica cita de cine y cena. Puedes ir al cine y si cuando acabe no estás muy convencido lo mejor será que digas un: “se me ha hecho un poco tarde, podemos dejar la cena para otro día”. La estrategia aquí está en tener una unión de diferentes planes a lo largo de la cita así, cuando quieras, podrás “plantarte” y decir no al siguiente plan.


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- Sinceridad. Es quizá la más difícil, pero será siempre, siempre la mejor opción para dar por acabada una cita que no te está gustando. Primero, porque te ahorrará explicaciones en un futuro (si utilizas cualquier otra estrategia llegará un momento en el que tendrás que ser sincero también y decir que no quieres tener más citas) y segundo porque no te podrán echar en cara que estás "jugando" o "engañando" a alguien. Pero ¡ojo! Que ser sincero no significa hacer daño. Puedes decir un "no siento la atracción suficiente entre nosotros"en lugar de un "no me gustas". ;-)