Justin Bieber es, muy a pesar de muchos, una estrella planetaria. Lo lleva siendo desde hace 12 años, cuando era conocido en YouTube como KidRauhl y subía vídeos cantando en su habitación o participando en concursos de canto en su pueblo, concursos que por cierto no ganaba. Roddy Ricch todavía no es ni la centésima parte de famoso que Bieber, y si no te has metido en TikTok en las últimas semanas seguramente no sabrás quién es. Se trata de un rapero en ciernes que a sus 21 años está pisando muy fuerte en la red social musical.

 

Lo que une a ambos artistas tan aparentemente separados es una guerra amistosa por ser el no va más de TikTok. Bieber lleva semanas promocionando desesperadamente su último trabajo, 'Yummy', pero el resultado no ha sido el esperado. El rapero ha conseguido quedarse con el número uno de la lista de tendencias con un tema mucho más sencillo, menos diseñado para el éxito y, en definitiva, más pegadizo que la canción del canadiense.

La hazaña ha sido gracias a 'The Box', un tema sacado de su álbum 'Please Excuse Me For Being Antisocial' ("disculpa que sea antisocial"). Aunque ni siquiera tiene una distribución oficial todavía, se ha viralizado fuertemente gracias al empuje de la app, llevándolo a la primera posición de Billboard Hot 100 y Hot Rap. Es el primer artista que consigue ambos puestos simultáneos desde que Drake lo hiciera con 'In My Feelings' en 2018.

 

El reto no tiene nada de complicado: los tiktokers bailan al ritmo de 'The Box', y para nada parece uno de esos productos pensados para la viralidad. No tiene frases pegadizas que se repitan sin parar, y no hay una coreografía currada que imitar. Bieber se unió a TikTok precisamente buscando iniciar un challenge con su canción, subió varias fotos de bailarines desconocidos a su Instagram, pidió a sus fans que hicieran trucos con su conexión a internet para reproducir 'Yummy' en otros países, e incluso quiso que hicieran memes con una imagen suya cayéndose de un uniciclo. Si eso no es estar desesperado por la atención, que baje Dios y lo vea...

Ricch se percató de la desesperación de Bieber, y llegó a bromear sobre el asunto en su Twitter personal. No le ha hecho falta mucho más para convertirse en uno de los primeros hits de 2020, dando una lección a las grandes discográficas sobre que más allá de la promoción, lo que cuenta de verdad es el talento.