CRÓNICA
La experiencia de Shakira: Demasiados temazos y mucho más que un concierto
Vivimos uno de los conciertos de Shakira en su residencia en Madrid. Aunque un poco saturado de gente Macondo Park es una absoluta locura en el que hay demasiadas cosas que hacer. En cuanto al show la colombiana sacó como invitada especial a Laura Pausini e hizo un repaso antológico a sus más de 30 años de carrera en 27 canciones que sin quererlo las conocías todos.

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Las expectativas con Shakira eran demasiado altas y se cumplieron. Por un lado está Macondo Park, los distintos pabellones y todo lo que rodea al concierto en sí, que es mucho mejor de lo esperado.
Por otro lado está el gigantesco estadio en el centro, con espacio para 50.000 personas y una pantalla trasera enorme que hace que los que están en la grada puedan disfrutar del espectáculo aunque Shakira se vea pequeñita sobre el escenario.
Y por último está el show en sí, al que no se le puede poner un pero. Es una artista enorme con 30 años de carrera y una colección de éxitos tan absurda que dudo que ningún artista latino actual sea capaz de igualar.
Las únicas dos pegas que le pongo a la experiencia son, por una parte, la falta de fuentes de agua en el recinto —un fallo que en 2026 y tras la experiencia de tantos festivales no se debería permitir— y, por otra, la aglomeración de gente, que apela a la paciencia de cualquiera. Si vas a un evento de estas magnitudes, tienes que asumir que tardarás un rato en volver a casa y que te va a tocar hacer cola si quieres entrar a sitios como el museo de Shakira o al taller de moda, por ejemplo.
Shakira entra al estadio acompañada de mujeres famosas —el domingo me tocó ver a Marta Díaz, Mar Lucas, Lucía Bellido, Nia Correia y Jedet— justo antes de tocar La fuerte. Mis momentos favoritos fueron cuando cantó clásicos como Inevitable, Si te vas, Pies descalzos u Ojos así, pero también cuando se puso en modo fiesta total con cañonazos del nivel de Hips Don't Lie o la dupla futbolera de Dai Dai y Waka Waka.
Shakira baila, canta, toca la guitarra, emociona y ofrece un espectáculo apabullante como pocos. Es uno de esos shows en los que, si eres fan, vas a vivir uno de los mejores conciertos de tu vida; y si no lo eres tanto, vas a flipar al darte cuenta de la enorme cantidad de canciones suyas que te sabías sin saberlo.
Además, tuvimos la suerte de disfrutar de la primera invitada del tour: la italiana Laura Pausini, cuya carrera despegó en los 90 a la par que la de Shakira y con quien mantiene una sólida amistad desde entonces. Su colaboración en Antología fue, sencillamente, perfecta.
El cierre del concierto llegó recordando a su manada los diez mandamientos de las lobas y aullando su icónico tema antes de rematar con su sesión con Bizarrap. Porque claramente —al menos para Shakira es así— las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan.
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