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5 juergas más divertidas que Semana Santa

Salir a pasear santos está bien, parece entretenido, aunque un poco sacrificado, sobre todo para quienes cargan con los muñecos de madera, quienes se disfrazan con capirotes al más puro estilo Ku Klux Klan y para esos que se van dando latigazos en recuerdo de los últimos momentos de Cristo en la Tierra: la pasión, la muerte y la resurrección.

La Tomatina de Buñol

La Tomatina de Buñol EFE

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La Semana Santa es una de las ficciones más curradas del cristianismo y en España se utiliza para pegarse unos días de vacaciones, quienes pueden, sin dar palo al agua, y acudir a estos eventos a rezar, zurrarse, llorar, gritar a la virgen "guapa" y emborracharse, pero tenemos fiestas mucho más entretenidas que tampoco les falta alcohol y no gozan de tanto protagonismo, y que habría que nacionalizar ya.

Tomatinas y tomatazos en Buñol

Mucho más entretenida parece la Tomatina de Buñol (Valencia), que tiene lugar en agosto, y consiste en que las personas participantes se lancen tomates unas a otras, formando una batalla con ríos de jugo de tomate entre varias calles y la plaza del pueblo hasta parecer la fiesta de la menstruación en un mes descontrolado.

El Cipotegato: más tomatazos en Tarazona

El Cipotegato es un personaje disfrazado de arlequín que también tiene su día reservado en agosto en la localidad zaragozana de Tarazona. Similar a los San Fermines, la gente se concentra para esperarlo, pero en vez de salir corriendo como cuando aparecen los toros, le persiguen y le lanzan tomates. El excedente tomatero de nuestro país es para hacérnoslo mirar, pero entre tanto, echamos unos ratos entretenidos entre risas y haciendo el ridículo por buenas causas.

¡Que viva el vino! En La Rioja y en Asturias

Las fiestas más importantes en España tienen en común los santos y el vino. Lo de la religión católica y los muñecos con sotana es la excusa; somos un país de borrachos, es nuestra fama y de ahí depende nuestro turismo y el PIB, y es la causa de que hayamos estando pintando la mona durante la pandemia cuando no podíamos recibir visitas extranjeras.

La batalla del vino en Haro (La Rioja) es una Fiesta de Interés Turístico Nacional que se celebra en junio y consiste en ponerse chorreando unos a otros con vino tinto hasta quedar completamente morados. Para ello, muchos hacen uso de pistolas de agua cargadas de este tipo de munición frutícola de destrucción masiva.

En Asturias tampoco faltan las batallas vineras, y una de las más famosas es la "Guerra del vino" en Llamigu (Llanes) dentro de las fiestas de una tal Señora de Loreto, que debe de ser una virgen. Al igual que en la famosa batalla del vino de La Rioja, aquí también se cargan pistolas de agua, sulfatadoras, botellas y calderos para ponerse perdidos con este zumo morado y con tufo a borrachos. Ojalá todas las guerras fuesen como estas.

El entierro de Genarín, un santo borrachín de León

El entierro de Genarín es una procesión pagana celebrada dentro de la Semana Santa leonesa. Genaro fue un mítico borracho atropellado en Viernes Santo hace casi cien años por una camioneta de la basura, y el paso en honor a él estuvo prohibido durante veinte años por el franquismo. Qué raro que la dictadura prohibiese algo. Según cuenta la leyenda, además de borracho, Genarín también fue un putero y un estafador, aunque la celebración de su fiesta es transversal y no solo para los afiliados a la trama Gürtel del PP. Esta procesión se sigue celebrando a su salud —o falta de ella— bebiendo orujo, el brebaje alcohólico favorito de Genaro. Porque toda excusa es buena para ponerse ciego o ciega, según proceda.

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