UNA ABSOLUTA LOCURA

¿Cuánto facturará Bad Bunny con su gira en España? Las cifras detrás del mayor fenómeno musical del año

Bad Bunny no solo está protagonizando una de las giras más multitudinarias que ha pasado por España en los últimos años, sino también una de las más rentables. Con doce conciertos repartidos entre Barcelona y Madrid y cientos de miles de entradas vendidas, las cifras que mueve el artista puertorriqueño permiten hacerse una idea de la enorme dimensión económica de su paso por nuestro país.

Bad Bunny

Bad BunnyEFE/ Orlando Barría

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La gira española de Bad Bunny está siendo todo un éxito en todos los sentidos, también en el económico. Comenzó en Barcelona con dos actuaciones en el Estadi Olímpic Lluís Companys. Cada una de ellas reunió a alrededor de 55.000 espectadores. Después, el artista puso rumbo a Madrid para afrontar un desafío todavía mayor: diez conciertos consecutivos en el estadio Metropolitano.

Con una capacidad aproximada de 70.000 asistentes por noche, las diez fechas madrileñas suman cerca de 700.000 espectadores. Si se añaden los 110.000 asistentes de Barcelona, el resultado es una cifra difícil de imaginar: alrededor de 810.000 personas verán a Bad Bunny en directo durante su paso por España.

A partir de ahí comienza el ejercicio matemático. Los precios de las entradas han variado en función de la zona y del tipo de acceso. Las localidades más económicas rondaban los 90 euros, mientras que muchas entradas generales superaban ampliamente los 150 euros. Las experiencias VIP, por su parte, podían rebasar los 250 euros e incluso más en algunos paquetes especiales.

Tomando una estimación conservadora de 150 euros por entrada como precio medio, la facturación generada únicamente por la venta de entradas alcanzaría los 121,5 millones de euros. Se trata de una cifra aproximada, ya que el cálculo real dependería del reparto exacto entre entradas estándar, zonas premium y paquetes VIP.

Sin embargo, los ingresos de una gira de estas dimensiones no terminan en la taquilla. A esa cantidad habría que sumar la venta de merchandising oficial, que incluye camisetas, sudaderas, gorras, vinilos y otros productos exclusivos. También existen acuerdos comerciales, patrocinios y consumos asociados al evento que incrementan el impacto económico global de la gira.

Eso sí, facturación no significa beneficio. De esos ingresos hay que descontar costes de producción, transporte, personal técnico, alquileres, seguridad, promoción y el enorme despliegue logístico que requiere mover un espectáculo de estas características por distintos países.

Aun así, las cifras son extraordinarias. Con más de 800.000 asistentes previstos y más de cien millones de euros generados solo en entradas, la gira española de Bad Bunny se ha convertido en algo más que una serie de conciertos: es una operación cultural y económica de escala industrial.

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