10 AÑOS DE DETROIT
Entrevista a Miss Caffeina: "Nunca supimos que iba a ser el disco que nos iba a llevar a vivir de la música"
Entrevistamos a Miss Caffeina en un hotel de Madrid junto a la mítica sala La Riviera. Alberto nos cuenta todo sobre el décimo aniversario de su disco Detroit, su nueva música, su evolución a sonidos más electrónicos y mucho más.

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Miss Caffeina son una de esas bandas de largo recorrido que llevan casi 20 años de carrera a sus espaldas y todavía siguen dando mucha guerra. Este 2026 se encuentran celebrando el décimo aniversario de Detroit, su disco más icónico hasta la fecha y van a hacerlo por todo alto con una serie de conciertos especiales en los que se lo tocaran de forma integra.
Recientemente pude sentarme a charlar con Alberto Jiménez, cantante y uno de los dos principales compositores de la banda, en el Hotel NH Madrid Ribera del Manzanares junto a la mítica sala La Riviera. Hablamos de sus orígenes, de como surgen sus canciones, de la buena suerte en la música, de Madonna y de muchos otros temas interesantes.
Empezasteis en los 2000, en la época de MySpace, y en 2008 sale vuestro primer EP, En Marte. ¿Cómo han cambiado las cosas en la música y en la industria desde entonces?
Ha cambiado, pero ya había cambiado cuando nosotros llegamos. De hecho, nosotros sacamos nuestro primer y segundo EP de la forma en que ahora saca mucha gente la música: autoproducido, auto todo y a través de internet. En aquella época era MySpace la forma de divulgar tu música, y ahora pues hay otras plataformas y otros medios, pero haciéndolo de una forma independiente.
Ha ido cambiando en cuanto a la inmediatez, yo creo, de cómo la gente consume la música y la recibe. Al final, los artistas como que están continuamente en el foco y sacando música sin parar, porque si no, hay espacios que se llenan o hay momentos que se pierden. No se ve tanto las carreras a largo plazo, pero tampoco ha cambiado tanto artísticamente.
Luego en 2016 sale Detroit, que ahora cumple 10 años. ¿Qué tuvo de especial ese disco para convertirse en uno de los más icónicos del pop-rock alternativo patrio?
Es que es muy difícil, no sabría decirte qué tiene. Yo creo que fueron canciones que conectaron con la gente, hechas de una manera que en ese momento conectaban. Nosotros nunca supimos, cuando nos pusimos a hacer ese disco, que iba a ser el que nos iba a llevar a vivir de la música y a consolidar el proyecto. Fue como una forma de creer que éramos un grupo nuevo y que teníamos cosas nuevas que decir.
No sabría decirte exactamente el qué, sí que es verdad que con ese disco pasó una cosa a la que nosotros siempre éramos muy reticentes a aceptar: el hecho de que una canción podía cambiarlo todo. En este caso fue «Mira cómo vuelo». Yo creo que abrió un poco la puerta para que la gente escuchase el disco y nuestra música, y hasta hoy en día es como nuestro gran hit.
En vuestro último disco, Buena suerte, abres con una canción que se llama igual y en la que dices una frase que es: «tocar las alas y sentir que siguen ahí». ¿Cuáles son esas alas?
No había visto una conexión en eso, pero obviamente si miras nuestra discografía sí que hay mucha referencia a volar, a las alas y a todo esto. Entiendo que tiene que ver con la libertad. En este caso, la canción habla un poco del duelo, porque todo el disco está desarrollado en torno al concepto del duelo y todas sus fases, y al sentirse libre.
Muchas veces pensamos —en este caso que habla del duelo de estar en pareja, de una ruptura sentimental— que estar en una relación es como un compromiso donde se deja un poco de lado la libertad. Y yo creo que es todo lo contrario: lo ideal en una relación sería sentirte tan libre como para poder expresarte y ir de la mano con alguien sin poner ningún límite, ninguna traba, ningún impedimento. Entonces, el terminar con algo que te ha hecho sentir que no eras así de libre, y mirar atrás, mirar tus alas y decir: «No, es que yo era así, yo era de esta manera y yo tengo esto todavía aquí para poder seguir adelante».
¿Hace falta suerte para triunfar en la música?
Claro, es que hay un concepto de la suerte que igual no es el correcto, por lo menos para nosotros. No es tal sino... para nosotros la suerte es haber llegado en un momento concreto, con una música en concreto y con una gente en concreto que haya conectado con lo nuestro. Porque detrás hay muchísimo trabajo, muchísimas horas de pensar bien cómo hacer las cosas, mucha estrategia y también muchas horas de hacer canciones, de probar y de seleccionar o perfeccionar lo que sabes hacer.
Y luego hay un, bueno, pues un tanto por ciento que sí que tiene que ver con la suerte: de hacerlo en el momento indicado. Pero muchas veces se intenta quitar credibilidad o peso al trabajo de alguien diciendo «es que ha tenido suerte», y solo la suerte no suele funcionar aislada; suele ir con mucho curro detrás, canciones buenas y talento, claro.
En vuestro caso además es una carrera de fondo, porque empezasteis con MySpace, luego tuvisteis ese boom con Detroit, el siguiente disco Oh Long Johnson, luego sobrevivisteis a la pandemia y a la marcha de uno de vuestros miembros. Todo eso no fue suerte, fue trabajo.
Es trabajo y es un privilegio. Nosotros somos superconscientes de que somos unos privilegiados por seguir pudiendo tocar, hacer canciones, y que haya gente que esté esperando lo que hacemos nuevo. Y somos muy conscientes ahora de ello porque, durante toda la trayectoria, hay épocas en las que estás demasiado ocupado en establecerte, molar, intentar hacerlo lo mejor posible, marcar tu identidad y que la gente entienda lo que haces, y no tanto en disfrutar o valorar lo que tienes —o sea, el privilegio o la suerte de poder vivir esto—.
Y ahora, cuando han pasado tantos años —16 años de la salida de nuestro primer disco— y seguimos aquí pudiendo hacer música, viviendo de ello y teniendo una vida muy loca, pues es un privilegio, la verdad. Supongo que tiene que ver con lo que te decía antes: de hacer canciones que conecten con la gente y que sigan conectando.
Muy curioso: en 2022 sacasteis Dancetería, vuestro junte con Varry Brava, y este 2026 Madonna saca una canción que se llama igual. ¿Te llevaste una sorpresa?
No me llevé una sorpresa porque yo soy muy fan de Madonna, pero hardcore, fan de Madonna desde que soy pequeño. Entonces la idea de Dancetería salió de ahí, de la época de Madonna donde ella estaba relacionada con esa discoteca, ese club. Como yo he sido muy estudioso de la vida y de la carrera de Madonna, pues saqué la idea de ahí, que es donde ella presentó su primer single.
Y cuando sacó esta canción pues era como un círculo completo muy guay. La verdad es que mucha gente nos escribió en plan «mira», pero no, yo lo había sacado de ella.
Siento que en vuestros inicios erais más rockeros que en vuestros dos últimos discos, que ya juegan más con los sintetizadores, las texturas electrónicas y los sonidos pop.
Siempre hemos escuchado música de baile, música electrónica y mucha música hecha con sintetizadores. Lo que pasa es que en ese momento lo que nos apetecía era hacer música más rock, basada en guitarras, batería, todo orgánico.
Pero con el paso del tiempo nos fue apeteciendo hacer otro tipo de cosas: como esto ya lo hemos hecho, se nos da bien y nos hemos divertido, nos apetece hacer otras cosas. Y realmente si estamos en esto es por la libertad de poder hacer lo que nos dé la gana en cualquier momento. Hay gente que lo ha abrazado; hay gente a la que le gustaban más los primeros discos, que siempre estarán ahí para escucharlos cuando quieran. Pero para nosotros la única manera de subsistir en la música, o de que nos siga motivando hacerla, es probar cosas nuevas y no limitarnos a pensar qué espera la gente o qué se espera de nosotros.
Pero sí que es verdad que con el paso del tiempo nos hemos dado cuenta de que nuestro público más fiel está acostumbrado a este tipo de cambios y, de hecho, los esperan. O sea, el rollo de comentar «qué harán ahora» nos pone y nos encanta. Y tener la sensación de la libertad de poder hacer lo que queramos es lo que te da un poco el... lo que te engancha a la música.
Investigando vuestra discografía me encuentro con ese «Temblando» junto a tu amiga Zahara, que está haciendo ahora una cosa muy electrónica. ¿Cómo ves a tu amiga ahora?
Como que nuestras carreras fueron muy en paralelo al principio, ¿no? De hecho fue cuando nos encontramos, al principio de nuestra carrera. Como que cada uno ya ha tomado su camino, pero sí que entiendo que ella también ha sido muy curiosa en hacer cosas nuevas. Cada vez que sacaba un disco me parece lo más divertido y lo más lógico, y bueno, pues esta como parte suya electrónica me parece también muy interesante.
¿Cuál es el proceso mágico por el que una canción se convierte en éxito y entra en ese grupo de las que no puedes dejar de tocar en un concierto porque los fans te echan la bronca?
Cómo se sabe... no se sabe. Tú puedes estar muy seguro de que una canción va a funcionar y luego no funciona, y al revés completamente. Nos pasó con «Mira cómo vuelo», nos pasó con «Para toda la vida», nos ha pasado varias veces. Ha habido canciones que estábamos seguros de que iban a funcionar y no han funcionado.
Entonces no sé, creo que tiene que ver con el momento, creo que tiene que ver con lo que espera la gente... no lo sé. Pero en este caso, en este disco, hubo una cosa muy curiosa —ves que me das la razón en esto—, que es que nosotros teníamos muy marcados los singles que iban a salir, con su videoclip y demás, y al final la canción que mejor ha funcionado ha sido una que adelantamos sin vídeo ni nada, y que no era parte del plan de salida del disco: «Que seas feliz». Es la que más reproducciones tiene en plataformas y también la que más canta la gente.
Porque muchas veces una canción puede tener muchas reproducciones en Spotify, pero luego no se traduce en que sea un hit o que la gente la superviva o la cante y demás. Y en este caso ha sido «Que seas feliz».
Habláis abiertamente de salud mental, de duelos sentimentales, de rechazo, de identidad, del LGTBI... ¿Cómo es ese abanico temático de Miss Caffeina?
La verdad es que componemos Sergio y yo por separado, y luego elegimos las mejores canciones para cada proyecto. Cada uno hablamos de nuestra vida, de lo que nos mueve, de lo que nos preocupa o vivimos. Entonces, no es llevar una bandera porque sí, sino que a través de tu experiencia, de lo que tú has vivido y sobre lo que tú sabes, pues puedes hablar de ello.
Y luego nos hemos dado cuenta de que hablar de ello hace que la gente se acerque a ti e incluso te lo agradezca. Es un sentimiento bastante heavy, ¿no? El que tú realmente simplemente hables de tus experiencias, pero la gente se lo tome como personal y lo haga parte de su vida; eso es muy heavy.
Entonces, todas las causas que tienen que ver con nosotros y que hemos experimentado, pues nos es muy fácil poner un altavoz en eso. Y la verdad es que hoy en día, como tú dices, como estamos mirando hacia el conservadurismo más increíble y estamos mirando hacia algo muy peligroso, que pensábamos que estaba ya superado —o no olvidado, pero sí superado—, pues es más necesario que nunca hablar de las experiencias de cada uno y, sobre todo, defender tu identidad por encima de discursos o de debates. La identidad no debería ser una cosa a debatir, ya sea una identidad que tenga que ver con tu sexualidad, tu religión, tu procedencia, tu sexo o tu género. O sea, la identidad es algo que, por mucho que los demás griten, no va a cambiar.
¿Qué planes hay para el futuro de Miss Caffeina?
Pues seguimos de gira hasta diciembre, porque en diciembre tenemos los tres conciertos del aniversario de Detroit. Es el décimo aniversario y vamos a tocar el disco al completo, o sea, íntegro y en el orden del álbum.
Y luego el año que viene, igual, como que alargamos un poco también este aniversario y tocamos en más sitios, en festivales o tal —aunque estos tres conciertos son los únicos en los que vamos a tocar el disco entero—. Y luego tenemos pensado sacar nueva música que estamos ya grabando; no sabemos en qué formato, si será un EP, un disco entero o canciones sueltas, pero estamos grabando canciones nuevas un poco en contestación a este último disco, ¿no?, que era como más oscuro, más del duelo y de todas sus fases. Pues en contestación a eso y a una nueva época que estamos viviendo, pues tenemos un montón de canciones que estamos grabando ya.
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