MAD COOL 2026
Foo Fighters, Moby y la sorpresa de Arde Bogotá en Mad Cool
El primer día del Mad Cool 2026 se vivió con un recinto renovado en el Espacio Iberdrola Music, los solapes criminales entre Foo Fighters y Moby y el concierto sorpresa de Arde Bogotá.

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Ya ha empezado una nueva edición de Mad Cool. Han pasado ya nueve ediciones y diez años desde aquella primera de 2016 y he ido a todas. El festival arranca con un recinto renovado y un primer día lleno de conciertazos, solapes, sorpresas y algún detalle que pulir.
El festival ha vuelto por cuarto año consecutivo al espacio Iberdrola Music de Villaverde y lo ha hecho con una renovación total del mapa y la distribución. Los cambios más importantes han sido la desaparición del escenario dos —ahora ocupado por las dos carpas de Mahou que funcionan como escenarios 4 y 5, y por la zona gastro— y la eliminación de los postes de electricidad que atravesaban el festival.
La jornada empezó con The Warning en el escenario principal, a las que vi de fondo un rato antes de colocarme bien en el escenario Orange para poder ver el concierto entero de The Last Dinner Party. Hay que meterse bien adentro en ese escenario si quieres disfrutar de los conciertos sin que el viento o el sonido del escenario principal te molesten.
Las chicas estuvieron espectaculares, llenas de energía y buen rollo a pesar del sol, y con un cierre para el recuerdo con Nothing Matters, canción que tuve en bucle el año pasado.
Después tocó una parada en la casita de Vibra Mahou, punto de encuentro obligado del festival por el que tienes que pasar si quieres cruzarte con amigos, periodistas, creadores y algún cantante. Allí el rumor ya estaba confirmado y el secreto ya no era tal: a las 21:00, en la carpa de Mahou Reserva, actuaban Arde Bogotá bajo el pseudónimo "Bigger Splash" como presentación de su nuevo single.
Hacia allí me dirigí, a costa de perderme a The War On Drugs, una de las bandas a las que les tenía más ganas; pero la intensidad de Arde Bogotá y la energía en la carpa merecieron la pena.
Después llegaba el gran solape del día: Foo Fighters vs. Moby. Como a los primeros ya les había visto precisamente en la segunda edición del festival, me fui a ver al neoyorquino, que dio un concierto soberbio que basculó entre lo electrónico, lo ambiental, lo rockero y lo fiestero gracias a himnos como Go, Why Does My Heart Feel So Bad?, Natural Blues o Lift Me Up.
Pude escuchar de fondo a Foo Fighters cerrar con Best Of You, Exhausted y Everlong antes de iniciar el largo peregrinaje a casa. A este Mad Cool le pongo solo dos pegas. La primera es culpa de la organización y tiene que ver con el escenario Orange que, en mi opinión, no está bien colocado: al ser el escenario dos del festival, se queda un poco pequeño y el sonido del escenario principal se cuela y se mezcla.
La otra pega es culpa de las restricciones horarias impuestas por el Ayuntamiento, que hacen que los conciertos acaben a las 00:30. Por muy buen plan de movilidad que tengas, si desalojas a la vez y de golpe a las 57.000 personas del recinto tras los conciertos de Foo Fighters, Moby y The Vaccines (que se solapaban todos), se te acaban colapsando los autobuses y el metro. Una situación que no ocurriría si los conciertos terminasen, por ejemplo, a las 2:00. Solo con tener a alguien en el escenario 2 y en The Loop ya harías que parte de la gente se quedara más rato, consiguiendo que la salida fuese más escalonada y, por lo tanto, más cómoda para todos.
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