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OK BOOMER

Love the 90's: los boomer también bailan

Vivimos desde dentro lo que tiene pinta de ser el fiestote-festival más importante de la capital, y conseguimos hablar con leyendas como Ann Lee, Undrop, Los Fresones Rebeldes o Paco Pil.

Lo sentimos por The Refrescos, pero en Madrid sí hay playa

Lo sentimos por The Refrescos, pero en Madrid sí hay playa Aaron Albores / Sharemusic

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Love the 90's es, directamente, una escandalosa locura. OK boomer es una expresión que anoche consiguieron cambiar los veteranos de Sharemusic y los mucho más veteranos artistas que poblaban un cartel demencial repartido en tres escenarios que ya quisiera Coachella. Vale, no tienen a BTS, pero es que el rollo de esta quedada es diferente.

 

Un par de semanas después de arrasar en Valencia, el festival nostálgico de una de las décadas más potentes en la historia de la lírica y el cachondeo se llevó un rotundo diez por ambiente, despliegue y entusiasmo de los participantes. La promotora asegura que solo había 33.000 personas, pero juraríamos sonaban como 400.000. Y eso desde el párking y la inmensa cola para entrar...

Nada grave porque una vez dentro había mil puestos de bebidas con precios tirando a razonables, un revolucionario sistema de pulseras para identificar los diferentes tipos de entrada o comprar bebida, y una organización sencillamente espectacular. Sin apretones, sin marrulleros, con un montón de información, zonas de césped, y bendita sombra. Un 10 para Sharemusic y el recinto ferial de IFEMA, que tuvo la idea de hacerlo en varios aparcamientos en lugar del desértico y lejano paraje del Mad Cool.

"La gente cambia un poco, pero la música no cambia nada", nos decía una majísima Ann Lee en su inglés impoluto de señora, pero cuando le tocaba posar (o cantar) su rollo se volvía salvaje. "Me encanta ver que adolescentes que me oían hace 30 años hoy vienen con sus hijas".

Sensación similar la de Undrop, un trío de dos suecos y un abulense que también nos hicieron hueco. "La industria tampoco ha cambiado demasiado", dice Antonio Crespo, "sigue habiendo esa cultura de festivales tan de España". Eso sí: "Con las redes nuestro éxito hubiera sido arrollador", coinciden los hermanos Tomas y Steffan Rundquist.

Es la opinión generalizada de los artistas allí presentes, y hasta uno bastante mítico (cuyo nombre no vamos a mencionar) se mosqueó bastante cuando le confesamos que no le seguíamos en redes. "¿Y tú dices que eres fan mío? ¿Y no te has preparado esta entrevista? Vuelve cuando tengas mejor información, anda", dijo airado, ante lo que objetivamente era una pregunta de lo más inocente. Añado que se describió como "un artista irrepetible y único", y confirmamos que fue el único en enfadarse por una salida de guion. En fin, que da igual.

Una pequeña mota en un evento de verdad fastuoso, cuya única pega real es no poder multiplicarse por tres para ver todo lo que ofrece. Zapato Veloz cantaba su 'Tractor Amarillo' (en un espacio, el de la playa, con ARENA REAL en el suelo), mientras en el escenario pop sonaban a gloria Amistades Peligrosas y en el de Dance estaba Absolom dándolo todo. Ubicuidad a mí, porfa.

Ibai Llanos estaba en la cuna cuando algunos de estos cantantes arrasaban de manera espectacular en aquellas noches sin YouTube, Spotify o Twitch, donde la música no sabía ni lo que era el MP3. Pero como lenguaje universal, las coreografías, cantantes y protagonistas del género vivían la fama de otra manera...

"En la última década, musicalmente no ha pasado nada", decía muy serio Fernando Martínez 'Fernandisco', uno de los maestros de ceremonias. "Cuando hemos tenido una vivencia, queremos revivirlo y sacar el corazón a pasear. Aunque bailes una sola noche al año, siempre serás joven. Esto es una fórmula perfecta porque sales, tomas unas copas, sacas a la familia contigo y te diviertes".

Nadie mejor para hablar de familias unidas en festivales que los chicos/señores de los Fresones Rebeldes. Hacemos la distinción doble porque son exactamente dos, y casi tres, generaciones de músicos sobre el escenario, ya que la última incorporación es Quinito, el hijo de Felipe Spada y la muy juvenil voz de Ana Vaquero.

"Es la segunda vez que me subo a un escenario a los 16 años", dice visiblemente emocionado, con las miradas orgullosas de sus padres y Roge, que cierra el cuarteto actual. "Para mí es un completo honor tocar aquí, decir lo que sea por el micrófono y que el público te adore".

Si espectacular fueron los artistas, magnífico también el comportamiento de los asistentes. Raro ver a menores de 35 años (alguno había) y todavía más raro ver a un espectador sin bailar. Eso es lo mejor que se puede decir de un encuentro festivalero, y hablamos de 33.000 personas, que gracias a un rápido pero refrescante chaparrón esta noche van a dormir de muerte. Mañana, eso sí, van a tener unas agujetas que flipas. Vamos.

"El año que viene, en un campo de fútbol", oímos off the record a gente de la organización, pero no queda claro si es una ilusión, un objetivo o una realidad. Mientras que se pueda bailar, el éxito lo tienen asegurado, porque el lema no podía ser más acertado: "Vuelve al lugar donde eres feliz".

PD. Si este festival te pillaba un poco 'joven', la semana que viene tienes el Love the 00's sobre música de la primera década de siglo. Nosotros nos lo perdemos porque estaremos en la Velada de Ibai, pero de verdad que nos iríamos de cabeza de poder desdoblarnos. No te lo pierdas si tienes oportunidad.

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