C Tangana no es de esos artistas comedidos y buenrolleros que se guardan las reflexiones para sí mismos. Es difícil verle en una foto riéndose, y no porque no sea un tío divertido, sino probablemente porque tiene mucha vida interior y conflictos con la vida pública, después de haber salido de la nada.

"Cuando empecé en esta movida comprábamos torres de 50 cds, le aplicábamos una tarde entera y nos íbamos al intercambiador de Príncipe Pío a repartir demos a cualquier chaval", explica en un comunicado publicado justo después de borrar todo lo que tenía en Instagram, excepto dos fotos de una marca de ropa de su propiedad: Don't Stay Relevant, es decir, No Seas Relevante.

"Ser relevante en esa época era que tu maqueta estuviese en Ama Records al lao de discos autoproducidos [...]. A día de hoy lo primero que hago cuando alguien me menciona a un artista nuevo es buscar una cifra de followers, un culo, un six pack, unas tetas. Busco todos los intentos ridículos que hace semanalmente por llamar la atención, los juzgo, los envidio, los comparo con los míos. Analizo la tendencia".

De ahí parece venir la desgana de El Madrileño a la hora de seguir colgando fotos en redes sociales, porque las nuevas generaciones parecen obsesionadas con eso de aparentar: "Tengo primos con la misma edad que yo tenía cuando empecé a grabar demos que piensan que las canciones se hacen para que puedan existir los challenges". Y luego añade que al menos un cuarto de los selfis que le piden son de gente a la que no le gusta su música. Postureo al 110%.

"Mis picos de popularidad tienen que ver con la obscenidad. Os encanta verme en líos. ¿Por qué tengo la necesidad constante de ponerte cachondx?", se pregunta indignado, pero recordando que tampoco vive con lujos. "Menos mal que alguien me hizo una foto con el cuello partido en clase turista y pudimos romper la magia porque os aseguro que mantener la mentira para siempre hubiera sido un infierno".

Y en el resto de su carta, carga de manera muy seria contra la "pandemia global silenciosa" de la "constante exposición". Concretamente dice: "Vamos a acabar como putas cabras. Llevas cinco minutos sin hacer el ridículo delante de todo el mundo por favor STAY RELEVANT o morirás de forma dolorosa. Te juro que si no subes un selfi ahora mismo tu paso por el mundo habrá sido en vano. El nuevo existencialismo, la lucha del hombre contra el algoritmo".

Hoy precisamente cumple 30 años, y lanza una cuestión para terminar sus reflexiones: "¿En serio tengo que hacerme un TikTok? Siempre pido las mismas cosas por mi cumple: Abundancia y aislamiento. La nevera llena y el móvil apagado. Correr paralante. Sé que no me lo puedo permitir, no te creas, lo sé porque me lo habéis dicho. Cuatro años aquí subido, igual es el momento de bajarle un poquito, manin".

El texto termina con esa especie de petición para tomarse un respiro, y ha sido publicada íntegra en la revista Highxtar. No sabemos si esto significa que de verdad va a darse un tiempo, pero como mínimo se habrá quedado a gusto con las serias reflexiones que ha soltado. Y razón no le falta.