HAN ESCUCHADO LAS CRÍTICAS
La Casita de Bad Bunny cambia de rumbo: el público celebra una selección más diversa en los conciertos de Madrid
La polémica alrededor de La Casita de Bad Bunny ha dado un giro inesperado. Después de varios días de críticas por los criterios de selección del público que accedía a este exclusivo espacio dentro del espectáculo, numerosos asistentes han señalado un cambio visible en los últimos conciertos celebrados en Madrid.

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La Casita se ha convertido en uno de los elementos más reconocibles de la gira Debí Tirar Más Fotos World Tour. Situada sobre el escenario, esta estructura recrea una vivienda puertorriqueña y funciona como una zona especial desde la que un grupo reducido de asistentes puede vivir el concierto junto al artista, bailando y participando de algunos de los momentos más destacados del espectáculo.
Sin embargo, durante los primeros conciertos de la residencia madrileña, las redes sociales comenzaron a llenarse de críticas. Muchos usuarios cuestionaban que la mayoría de las personas seleccionadas para acceder a La Casita respondían a un perfil muy concreto: mujeres jóvenes, ajustadas a determinados cánones de belleza y con una imagen muy similar entre sí. La discusión fue creciendo hasta convertirse en uno de los temas más comentados alrededor de los conciertos del puertorriqueño.
Ahora, varios vídeos grabados durante las jornadas más recientes parecen mostrar un cambio de estrategia. En las imágenes puede verse al equipo de Bad Bunny recorriendo la pista y seleccionando a personas con perfiles mucho más variados. Entre los elegidos aparecen asistentes de diferentes edades, complexiones físicas y estilos, algo que no había pasado desapercibido para quienes seguían de cerca la polémica.
La reacción en redes ha sido notablemente distinta. Muchos usuarios han aplaudido el gesto y han destacado la rapidez con la que el equipo del artista habría reaccionado ante las críticas. Otros han valorado especialmente que una experiencia tan visible dentro del concierto represente mejor la diversidad del público que llena cada noche el estadio.
Más allá del debate inicial, el episodio ha dejado una imagen poco habitual en los grandes espectáculos: la de una producción capaz de modificar algunos de sus procedimientos sobre la marcha. Y, al menos por ahora, ese cambio parece haber sido recibido con entusiasmo por una parte importante de los asistentes.
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