A PALOS
Entrevista a Puño Dragón: "Estamos mucho más cerca de una onda rock que de esa onda indie; ya tenemos mucha en este país"
Entrevistamos a Puño Dragón en el Cupra Garage de Madrid por el lanzamiento de su tercer disco A palos. El grupo asturiano nos contó todo sobre como se fundaron, como funciona una banda con dos voces, sus metaforas marineras, sus influencias y la escena musical de la que se sienten parte entre otros temas.

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Vienen de Asturias, están creciendo como la espuma en los últimos años y acaban de sacar su tercer disco de estudio titulado A palos. Se llaman Puño Dragón y están dando mucho que hablar con su rock and roll clásico pero desenfadado de letras poéticas que recuerda a Los Rodríguez, Fito y Fitipaldis o Pereza.
Recientemente pude sentarme a charlar con los cinco miembros de la banda, que formaron originalmente el cantante y letrista Rafa Tarsicio y el cantante y productor German Mingote en Asturias. En el garaje Cupra de la calle Serrano de Madrid nos sentamos a conversar sobre este nuevo disco, la escena musical de la que se sienten parte, como surgen sus colaboraciones, cuáles son sus principales influencias o como funciona por dentro una banda con dos vocalistas entre otros temas.
¿Cómo surge Puño Dragón y cuáles eran esos planetas musicales que habitabais antes de que el proyecto despegara tras la pandemia?
Germán: Bueno, Puño Dragón surge hacia 2022 con la idea de hacer un disco de canciones en castellano, de rock más enfocado al rock and roll quizás al principio. Pero yo creo que expandimos el horizonte muy rápido y nuestras referencias van desde el rock and roll, pasando por los Beatles, hasta Oasis en los 90, y de los 2000 yo qué sé: Kings of Leon, Arctic Monkeys o los Strokes. Creo que somos una banda muy heterogénea en ese sentido, nos gusta pescar de muchos sitios.
¿Cómo surge el grupo? ¿Estabais en otras bandas, erais amigos? ¿Cómo fue ese proceso de decidir tras la pandemia arrancar con esto?
Germán: Ha sido una metamorfosis un poco difícil de explicar. Al principio éramos Rafa y yo, que tocábamos antes en un grupo que se llamaba Tigra. Llevábamos ya muchos años juntos haciendo discos —los discos en solitario de Rafa— y decidimos hacer un proyecto nuevo. Luego, con la necesidad de tocar en directo y montar una banda, nos fuimos juntando todos, y ya para Juegos violentos casi estábamos los que estamos aquí.
Estáis construyendo con solo tres discos y en cinco años de carrera un panteón de canciones míticas demasiado rápido y demasiado bien. ¿Cómo es ese proceso?
Rafa: Hombre, yo creo que no lo buscamos; buscar eso es la fórmula perfecta para no conseguirlo. Hacemos la canción que nos parece y tratamos de escucharla, de dejar que nos diga por dónde quiere ir. Pero es verdad que hice un clic con este proyecto en un momento dado, al menos como letrista. Creo que antes trataba de manera equivocada de que la gente me entendiera a mí: "Yo soy el que escribe y vosotros tenéis que descifrarme". Y en un momento dado empezamos a darnos cuenta de que no tiene que ser así del todo. Tiene que haber un poco de todo, pero las canciones son para cantarlas, para compartirlas y para entenderlas, sobre todo los estribillos. Luchamos mucho por eso, y desde que llegamos a esa conclusión creo que las canciones son mejores.
Hay muchas referencias al mar en vuestra música. ¿Cómo surgió "Fogonazo rápido"?
Rafa: ¡Busted total! (Risas). Pues surge sin más, como casi todas las canciones, rascando una guitarra en mi salón, de un sentimiento o varios sentimientos concretos que en un momento dado se agarran a una melodía y dices: "Esto me mola". Tampoco te puedo decir mucho más porque soy marinero desde niño; hay un imaginario y un montón de vocabulario que me inspira como letrista, me gusta a nivel metafórico y me acaba saliendo demasiadas veces jugar con el mar y su vocabulario.
¿Cómo surgen las letras y las canciones del grupo, y cómo es convivir en una banda con dos voces tan personales y distintas?
Rafa: Las letras nacen de vivencias de todos y de una manera de entender la vida en plural. Las suelo hacer yo; en esta dupla que Germán y yo llevamos trabajando muchos años, yo soy más el compositor —aunque Germán interviene en las composiciones— y Germán es más el productor —aunque yo también ayudo en las producciones—.
Para escoger las voces, simplemente tratamos de elegirlas como un instrumento más, con sus tonos, sus timbres y sus arreglos. No es una cuestión de egos ni de hacer un reparto equitativo matemático, sino de decir: "Oye, ¿queremos la voz dulce, fina y afinada de Germán o queremos la voz de putojarto de Rafa?". Las vamos combinando como creemos.
Mirando hacia atrás, a ese 2022 en el que arranca el proyecto, hasta este 2026 en el que vais a presentar tercer disco con dos Rivieras llenas, ¿cuál ha sido el momento exacto en que dijisteis: "Oye, que esto va en serio"?
Manu: Hubo un momento muy claro que fue "Haré lo que pueda", del primer álbum, Juegos violentos. De repente la medio petó seriamente, se nos viralizó en TikTok y eso nos empezó a dar un escenario que hasta ese momento solo estaba en nuestra cabeza. Empiezas a ver cómo suben todo tipo de números, de seguidores, de oyentes... A día de hoy nos sigue dando muchas cosas esa canción, aunque no sea de nuestras favoritas. Yo diría que ese fue el punto de partida; a partir de ahí nos lo empezamos a creer. El pensamiento siempre fue hacer esto a tope y en serio, como si fuéramos a llegar a algún sitio, pero ese fue el momento en el que dijimos: "Oye, pues igual sí".
¿Cuáles son las influencias principales del grupo? Escuchándoos veo cosas americanas más tipo Richard Hawley o The War on Drugs, Oasis... Y en español, mucha conexión con la escena rock de gente como Robe, Fito, Leiva, Sidcars o Calamaro.
Manu: O sea, es que creo que las has dicho todas, 100%. Por la parte más anglosajona, Oasis y The War on Drugs los tuvimos muy presentes para el primer y el segundo disco. Y por la parte del rock más español, Calamaro, Ariel Rot... toda esa onda. Nos gusta mucho eso que dices; creo que estamos mucho más cerca de una onda rock que de esa onda indie —que no tengo nada en contra de ella, pero ya hay mucha en este país y está bien tirar por otro lado—.
Estáis hartos de etiquetas. Ya habéis dicho que si os tuvierais que poner una, sería la del rock.
Germán: Sí, el rock está muy bien porque es un abanico muy amplio. Si eres un amante de la música del siglo XX, eres un amante del rock y, por lo tanto, de una pléthora de estilos y formas de hacer canciones, que al final es lo que nos gusta: hacer canciones. Nuestro enfoque siempre ha sido, dentro de ese abanico inmenso que es el rock, no privarnos de nada, no poner ninguna cortapisa.
Esa colaboración con Veintiuno—, vuestra versión con Niña Polaca... ¿Cómo nacen estos cruces de caminos?
Rafa: Las colaboraciones nacen como tienen que nacer estas cosas: a partir de la amistad, el colegueo y el respeto y admiración mutua. Cada uno trata de liar al otro para su canción porque le mola, y así nacieron las de Tú Otra Bonita, Veintiuno y la de Niña Polaca, que fuimos nosotros los que los liamos a ellos. Al final buscas la música que te mola y quieres meterle un nuevo ingrediente a tu canción cuando te cansa cómo suena solo Puño Dragón.
¿Alguna colaboración soñada?
Manu: ¡Dijimos una muy buena el otro día: Kiko Veneno!
Tenéis una conexión muy fuerte con bandas como Niña Polaca, Veintiuno o Caravana. ¿Sentís que formáis parte de una escena?
Rafa: Sí, totalmente. Para mí es un gusto sentirte parte de una escena, aunque luego cada uno diga "yo no me parezco a esos". Primero, es música de guitarras; creo que es muy acertado llamarla así porque hubo unos años de bajón absoluto de la música de bandas y de guitarras, y parece que está volviendo. Nosotros, que siempre fuimos de provincia, un poco outsiders y raros por no estar en Madrid, de un tiempo a esta parte hemos empezado a coincidir en fiestas, camerinos y festivales con peña que admiramos mucho. Te das cuenta de que hay de todo en todas partes, por supuesto, pero que hay una escena muy sana y un rebrote en nuestra generación de la música de guitarras. ¡Ojalá no pinche!
Habéis mencionado las redes sociales y el éxito de "Haré lo que pueda". En la época de TikTok, ¿esa pequeña viralidad fue buscada?
Rafa: Siempre hay ese punto un poco hippie de "qué mierda las redes sociales". Pero, oye, te tocó nacer en una época y tampoco hay que ir a la contra; habrá que pedalear y aprender. El viral de "Haré lo que pueda" no fue buscado para nada. O dicho de otra manera: nosotros queremos ser virales en todos los vídeos que hacemos, pero realmente aquel fue lo de siempre: poco tiempo para sacar canción, ninguna idea clara, nos plantamos allí con una furgoneta, metimos a todo el mundo a cantar... Por algún motivo se dio con la tecla y desde entonces somos trillonarios (risas).
¿Cómo suena vuestro tercer disco y qué nos podéis contar de él?
Rubén: Continuidad tiene, pero es bastante novedoso. Siguiendo el camino de los anteriores, en este disco hay un poquito más de fusión, sin salirnos de la esencia de Puño Dragón. Hay unos cuantos temas que exploran nuevas zonas de un imaginario sonoro que personalmente mola mucho, y creo que puede empatar y conectar con público nuevo y con la gente que ya estaba desde antes.
Rafa: Tenemos a Rubén a las teclas por primera vez, claro.
Rubén: ¡Y de repente he metido cositas! Unas teclitas ahí salvajes y tal, hot spicy, diría yo.
¿Qué planes hay para presentarlo en directo?
Rubén: A nivel gira, promete bastante. Hay muchas ganas; el año que viene tenemos festivales muy interesantes. Y a nivel conciertos de presentación... joder, nos hace una ilusión tremenda. Dos fechas muy, muy guapas en Madrid y, encima, siendo yo de aquí, tocar en La Riviera es algo muy especial. En casita, claro que sí, estamos ilusionadísimos.
¿Cómo es gestionar un grupo estando a caballo entre un sitio tan precioso como Asturias y un país tan centralizado como España, donde casi todo sucede en Madrid y Barcelona?
Germán: Pues hay que pagar el peaje del Huerna muchas veces al mes —así que, por favor, quítenlo ya, que nos harían la vida más sencilla— (risas). Pero sí, viajando mucho: cogiendo el AVE, el Alsa, el coche atravesando el Negrón... Nunca vi El Negrón tanto en mi vida. Así que viajando mucho, echándole muchas ganas y bajando a Madrid todo lo que se puede.
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