¿SINCERO?

Kanye West pide perdón por todo el daño que ha hecho y revela su devastadora batalla contra una enfermedad mental

Kanye West ha pedido disculpas públicas por sus mensajes antisemitas y su deriva nazi a través de un anuncio a página completa en The Wall Street Journal, en el que atribuye su comportamiento a un trastorno bipolar no diagnosticado durante años y reconoce haber perdido el contacto con la realidad tras un episodio maníaco prolongado.

Kanye West y Bianca Censori

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Kanye West ha pedido disculpas públicas por sus diatribas antisemitas, sus mensajes de inspiración nazi y sus ataques a otros compañeros de la industria musical. Lo ha hecho a través de un anuncio a página completa publicado en The Wall Street Journal, en el que detalla cómo su trastorno bipolar le hizo perder el contacto con la realidad. Unas disculpas que han generado una fuerte repercusión, aunque también cierta cautela, dado el largo historial de polémicas que el artista acumula en los últimos años.

Las declaraciones de odio contra la comunidad judía pronunciadas por West provocaron una ola de indignación y condena internacional. Sin embargo, durante el último año, el músico ha intentado en varias ocasiones rectificar. En esta nueva declaración, el rapero atribuye su comportamiento a las consecuencias de un problema de salud mental derivado, según asegura, de un grave accidente de tráfico sufrido en 2002.

En el texto, publicado en la edición impresa del 26 de enero del diario económico, West sostiene que durante aquel siniestro sufrió una lesión cerebral que pasó "desapercibida" y que el "descuido médico" posterior desencadenó su trastorno bipolar. El artista, de 48 años, afirma que esta condición lo desconectó de su verdadero yo y lo llevó a identificarse con "el símbolo más destructivo que pudo encontrar: la esvástica".

El anuncio, financiado por su marca Yeezy y firmado por el propio West bajo el título "A quienes lastimé", explica cómo, tras tocar fondo hace varios meses, decidió buscar ayuda animado por su esposa, Bianca Censori.

"Hace veinticinco años sufrí un accidente automovilístico que me fracturó la mandíbula y me causó una lesión en el lóbulo frontal derecho del cerebro. En aquel momento, la atención se centró en el daño visible: la fractura, la inflamación, el trauma físico inmediato. La lesión más profunda, la del interior del cráneo, pasó desapercibida", escribe.

Según relata, no se le realizaron pruebas neurológicas exhaustivas y la posibilidad de una lesión cerebral nunca fue planteada. "No se diagnosticó correctamente hasta 2023. Ese descuido médico causó graves daños a mi salud mental y me llevó a un diagnóstico de trastorno bipolar tipo 1", añade.

West describe cómo la enfermedad afecta a la percepción de la realidad: "El trastorno bipolar tiene su propio sistema de defensa: la negación. Cuando estás maníaco, no crees que estás enfermo. Piensas que los demás exageran. Sientes que ves el mundo con más claridad que nunca, cuando en realidad estás perdiendo el control".

En ese estado, reconoce, se aferró a la esvástica e incluso llegó a vender camisetas con ese símbolo. "Uno de los aspectos más difíciles del trastorno bipolar tipo 1 son los momentos de desconexión, muchos de los cuales no recuerdo, que conducen a un mal juicio y a comportamientos imprudentes que se sienten como una experiencia extracorpórea", explica.

El artista insiste en que no es nazi ni antisemita y pide perdón de forma explícita al pueblo judío. "Lamento profundamente mis acciones y estoy comprometido con la rendición de cuentas, el tratamiento y un cambio real. Esto no justifica lo que hice. No soy nazi ni antisemita. Amo al pueblo judío", afirma.

También dirige un mensaje de disculpa a la comunidad negra. "A la comunidad negra, que me sostuvo en todos los altibajos y en los momentos más oscuros. Sois la base de lo que soy. Lamento profundamente haberos decepcionado. Os amo".

West revela además que el año pasado atravesó un "episodio maníaco de cuatro meses", marcado por un comportamiento psicótico, paranoico e impulsivo. "Hubo momentos en los que ya no quería estar aquí", confiesa, asegurando que fue su esposa quien le animó a buscar ayuda profesional.

"El trastorno bipolar no es un estado permanente. Cuando atraviesas un episodio maníaco estás enfermo; cuando no, eres completamente normal. Y es entonces cuando los estragos de la enfermedad golpean con más fuerza", reflexiona.

Finalmente, el músico asegura haber encontrado un nuevo equilibrio gracias a un tratamiento basado en medicación, terapia, ejercicio y hábitos saludables. "He recuperado una claridad muy necesaria y estoy dedicando mi energía al arte positivo y significativo: música, ropa, diseño y nuevas ideas para ayudar al mundo".

"No pido compasión ni un trato de favor, aunque aspiro a ganarme su perdón. Solo pido paciencia y comprensión mientras encuentro el camino de vuelta a casa", concluye.

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