NUEVO DISCO
Madonna pone a todos a bailar con su esperado Confessions II
La crítica se está rindiendo al nuevo disco de Madonna, el mejor en 20 años desde el original Confessions On A Dancefloor. La reina del pop está de vuelta demostrando porque es la mejor.

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Madonna es la reina histórica del pop. Eso es indiscutible. Sin embargo, en los últimos tiempos parecía haber cedido un trono que ha ido pasando por las manos de Lady Gaga, Beyoncé, Billie Eilish, Taylor Swift, Olivia Rodrigo o Sabrina Carpenter, según a quién preguntes. Pero la espera ha terminado: ha vuelto para reclamar su lugar por derecho propio y regalarnos un álbum sencillamente apabullante.
Confessions II es, de lejos, el mejor álbum de Madonna desde el mítico Confessions on a Dance Floor de 2005. La crítica internacional ya lo está respaldando de forma unánime, y yo no puedo más que sumarme a las alabanzas de cabeceras de prestigio como Pitchfork, NME, Rolling Stone o Mojo.
Tras escucharlo entero un par de veces, la primera conclusión es clara: entra fresquísimo. Es un disco que te inyecta unas ganas instantáneas de bailar y que está repleto de pasajes de lo más interesantes. El minutaje se va a los 16 temas, incluyendo cinco colaboraciones estratégicas. Curiosamente, la de Sabrina Carpenter es la que menos me llama la atención, mientras que el combo con Feid aporta ese toque latino tan necesario y esperado en los tiempos que corren. Sin duda, mis dos grandes debilidades son el cruce con Stromae en My Sins Are My Savior y la potente producción junto a Martin Garrix en Bizarre.
Eso sí, cuando ella vuela sola es cuando el disco verdaderamente toca el cielo. Temas como 'I Feel So Free' y 'Danceteria' se llevan la palma y tienen todas las papeletas para convertirse en nuevos clásicos de su repertorio.
Gran parte del mérito de este viaje recae en la producción. Al aliarse de nuevo con Stuart Price y Mirwais Ahmadzaï —artífices del Confessions original—, el álbum se siente como una continuación natural de aquel sonido discotequero, bailable y fiestero de 2005, pero perfectamente oxigenado para el contexto actual, sumando texturas vanguardistas y toques modernos en casi todos los cortes. Madonna consigue aquí algo sumamente complejo: activar los resortes de la nostalgia apelando a sonidos y referencias que todos reconocemos, pero sin sonar antigua. Al contrario: suena actual, arriesgada y original.
En estos tiempos de fast food musical, dictadura del algoritmo y consumo rápido de reels, reconozco que no suelo tener el tiempo que me gustaría para pararme a reseñar discos. Por eso mismo, me alegra enormemente haber bajado las revoluciones para escuchar esta obra, digerirla y compartir mis impresiones con vosotros.
Si echas de menos a la Madonna más clásica o si simplemente te apasiona la música disco bien hecha, dale una oportunidad. No te va a defraudar.
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