La sexualidad se define como 'el apetito sexual y la propensión al placer carnal', según la segunda acepción de la RAE. La sexualidad humana existe desde que, como especie, pisamos la tierra y representa una parte muy importante en la vida de cada persona. Por eso, se trata de un tema en el que es muy importante estar educados, informados y concienciados.

El sexo es un tema que está a la orden del día y que siempre ha existido. La ciencia que lo estudia se denomina sexología y fue un término acuñado en 1867 por Elizabeth Osgood Goodrich Willard en su publicación 'Sexology as the philosophy of life : implying social organization and government'. A pesar de ello, existen aún prejuicios a la hora de hablar con total libertad sobre él en pleno siglo XXI. Como por ejemplo, a la hora de hablar con nuestros padres con total naturalidad sobre el tema, sobre la masturbación femenina o respecto a los juguetes sexuales y prácticamente en casi cualquier tema de conversación que sea un poco más explícito y no se hable con una persona de máxima confianza.

Cabe destacar que conocer la sexualidad es un proceso normal y cultural. Normal porque a lo largo de la historia han existido distintas manifestaciones de la sexualidad como parte de la conducta humana. Y, cultural porque dependiendo de la época o país en el que hayamos nacido, además de otras cuestiones como la educación o la religión, se le marca una importancia y un significado a esta cuestión.

La adolescencia es una etapa en la que se producen cambios y descubrimientos muy significativos. Y es que, además de gritar a nuestros padres y hacer incontables exámenes, aprendemos mucho sobre nosotros mismos y nuestra personalidad. Uno de los descubrimientos más importantes que exploramos en esta etapa es sobre nuestra propia sexualidad. La edad media de la primera relación sexual en España es a los 16,37 años, según el estudio presentado por la Encuesta Nacional sobre la Anticoncepción en España. Y, además, un gran porcentaje lo hace sin protección.

Por eso, es muy importante que hablemos de la sexualidad con la importancia que se debe, que usemos preservativos, que recibamos charlas por parte de profesionales y resolvamos todas aquellas dudas que tengamos. Porque, el sexo, además de producir placer, conlleva una responsabilidad contigo mismo y con los demás. Es significativo que tengamos en cuenta que hay errores irreversibles, que la sexualidad compartida ha de ser consentida y que debemos protegernos siempre de contraer una ETS y de un embarazo no deseado, y tener relaciones con libertad, pero también con responsabilidad. ¡Piensa con la cabeza siempre lo primero!