TODAS LAS VIDAS
Entrevista a Anabel Lee : "En la vida no puede ser vainilla, no es un todo vale tienes que tener algunos ideales"
Entrevistamos al grupo de Terrassa Anabel Lee en las oficinas de Vanana Records en Madrid. Victor, Perdi y Jordi nos cuentan todo sobre su tercer disco de estudio, los distintos sonidos y colaboraciones del mismo, sus influencias y el problema de la vivienda en España entre otros temas.

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Volver a las coloridas oficinas de Vanana Records es como volver a casa, un sitio donde te sientes bienvenido, te tratan maravillosamente y se pueden hacer las mejores entrevistas posibles, gracias al extenso dossier de cada artista que te pasan. Tras entrevistar en 2025 a Elyella por el lanzamiento de Lo más importante y en primavera a Ginebras por el de Donde nada es para tanto este otoño regrese a ese pequeño rincón de felicidad junto la plaza de Opera en Madrid para charlar un rato con Anabel Lee.
El grupo de Tarrasa acaba de sacar su tercer disco de estudio Todas las vidas y un día antes del lanzamiento estuve charlando con tres de los cuatro miembros de la banda, la guitarrista Vio no pudo venir pero en el sofá blanco bajo el neón de Vanana se sentaron Victor, Pedri y Jordi. Esta era una entrevista especial por que el verano pasado la entrevista que le hice por teléfono al cantante del grupo Víctor Mejías para ser publicada en escrita fue la última que hice así en ese formato antes de pasarme por completo al vídeo.
Hablamos sobre este nuevo disco y su difícil proceso de creación, sobre el sonido del mismo y sus tres importantes colaboraciones con Despistaos, Sidonie y Magüi, también sobre el problema de la vivienda, la nostalgia y conocer a tus ídolos entre otros temas.
¿Qué ha pasado en el último año tras nuestra anterior entrevista y con el lanzamiento de Todas las vidas?
Víctor: Muchas cosas. Me siento como en Bola de Dragon, cuando se meten en la sala de entrenamiento del tiempo: que están ahí y dentro han pasado 5 días, pero en realidad han pasado 5 años fuera. Pues un poco así, tío, un poco así. Han pasado muchas cosas en muy poco tiempo y todas muy bien profundas y bien poderosas.
En aquella entrevista te pregunté por ese tercer disco y dijiste: "Estamos tratando de potenciar esa sensación de ser tú mismo sin buscar gustar a todo el mundo, desprendernos de la necesidad de aprobación. Queremos conseguir que todos los que nos escuchan se sientan liberados de esa presión que todos tenemos en el día a día. Queremos que sea un disco cero pretencioso en cuanto al mensaje". ¿Sientes que lo habéis conseguido?
Perdi: Es difícil de saber responder a esa pregunta, pero la verdad es que estamos supercontentos de haber podido dar nuestro 100%, de sentirnos nosotros mismos al 100% y no cumplir expectativas de la gente de "oh, ¿qué harán?". Ser tú mismo. Creo que ese ha sido como el mantra de todo este disco y por eso también Todas las vidas. Porque si no fuera por nuestras vidas, las de cada uno de nosotros que fueran distintas, pues no formarían este disco tan bonito y tan peculiar que, yo qué sé, como que explora muchos tipos de sonido. Y nos hemos atrevido a desnudarnos un poco, ¿no? Un poco bastante. Y mostrarlo al público pues nos hace mucha ilusión.
Es inevitable que pregunte por lo que está pasando ahora mismo en Madrid con todo el tema de la vivienda. ¿Qué opinión os merece todo lo que está sucediendo?
Perdi: Así de primeras, yo creo que en la vida no puedes ser vainilla, no es un "todo vale", ser una veleta. Tienes que tener pues algunos ideales, si no bastantes. Y pues nuestra banda no es 100% política, pero sí que está posicionada. Y, yo qué sé, el tema de la vivienda pues es una cosa que nos afecta a todos por igual. Aquí ninguno viene —algunos más, otros menos— de familia superrica. Y al final pues, yo qué sé, cuando vives solo con tu pareja o lo que sea y ves que cada día te están subiendo el IPC, te están subiendo la vivienda, vives con miedo de "¿y si me echan?, ¿dónde voy?, ¿qué, duermo en la furgoneta?". Que podría, pero en plan ¿qué cojones, sabes? ¿En qué mundo distópico estamos viviendo? ¿Qué están intentando, que nos vayamos a los pueblos a repoblarlos? No sé, no sé a qué tipo de juego juegan.
Víctor: No sé, es un poco... Son momentos en los que sientes que debe aparecer una figura tipo Guy Fawkes, este de V de Vendetta, que nos diga las cuatro verdades a la cara y salgamos a la calle a quemar todo. Entonces tengo que ser un poquito más cuidadoso a la hora de decir lo que pienso sobre muchas cosas. Pero sí, mientras seas joven y estés dentro de un sistema que ya está entrenado perfectamente para que no te quejes y sigas las normas del juego, pues sientes que es tu responsabilidad. Tu responsabilidad encontrar un trabajo, buscarte la vida; "si me echan de este curro, de este piso, buscarme la vida para encontrar uno". Y si no lo consigues, sientes que es un fallo tuyo, no que es del sistema.
¿Qué pasa cuando te encuentras que es una persona mayor que no ha crecido dentro de este sistema, o lo que nos vaya a pasar a nosotros cuando seamos viejos, que no tienes esas herramientas, que no sabes cómo tienes que funcionar y te sientes totalmente pues así, como estamos, desprotegidos y vendidos a la puta calle, como con esta señora? Entonces al final te pintan todo de una manera en la que te dicen: "Así es el sistema, así es el juego, no te quejes". Porque todos vivimos una falsa realidad en la que tratamos de hacer como que estamos contentos y todo nos parece bien. Y es así fomentando un individualismo extremo que nos va a petar en la cara. Y nos va a petar.
Yo al final sí que tengo confianza en el ser humano y creo que al final sí que este individualismo extremo al que nos han incitado a que estemos, poco a poco nos iremos rebelando. Y en cuanto a que los artistas, los creativos, se mojen, nos mojemos... Yo creo que sí. Yo creo que no nos podemos permitir estar cada vez más alienados por aquello de no ofender a nadie y no perder unos puntos. Me refiero con el miedo a "es que así le vas a caer peor a alguien", o "alguien no va a comprar tu disco", o "alguien no va a venir a verte porque estás posicionado de una manera muy clara", ¿no? También nos intentan hacer ver algunas veces que posicionarte en algo es un extremo: "Te estás posicionando en un extremo". Y es como: "Perdón, em...".
Entonces creo que sí, creo que tenemos una responsabilidad. Sí que es cierto que creo que aprovechar el altavoz es una responsabilidad, pero también es usarlo bien. Entonces, si no tienes un buen discurso bien elaborado, bien fundamentado, y si hablando la vas a liar más porque no te vas a expresar bien sobre un tema que sea muy importante, mejor cállate o cede el micro a otro. Porque estamos en un punto en el que para decir las cosas mal de algunas cosas, mejor cállate. Por eso digo que automáticamente tener el privilegio de tener un altavoz ¿significa que yo tengo que ser contestatario, tengo que aleccionar a las masas, tengo que aprovechar esa oportunidad? Lo veo más como una responsabilidad que como una oportunidad, esa es la cosa.
Viajáis del punk pop al rock pasando por el indie, y se ve tanto en los sonidos de las canciones como en las distintas colaboraciones: Despistaos es clásico rock noventero/dosmilero español; Magüi —vuestra querida Magüi a la que mandamos un abrazo— es vuestra compañera y es puro punk pop; y Sidonie es puro indie clásico español. ¿Cómo han surgido esas colaboraciones?
Perdi: Pues mira, sinceramente no nos habíamos planteado nada de esto como una especie de estrategia o tal. Simplemente fluimos y a veces nosotros... bueno, a veces casi siempre, o el 99,9% de las veces, lo pensamos todo desde el corazón, desde el sumar. Y pues vimos que en una canción de repente decías: "¡Hostia! Qué guay quedaría aquí la voz de Marc, tío, buah. Coincidí con él en un... molaría". Encima son muy buenas personas, nos caen de puta madre y todo. Entonces fue muy lógico el decir: "Hey, vamos a colaborar con ellos". Y la verdad es que nos abrieron las puertas, fueron superamables.
Y lo mismo con Despistaos. De repente sacas una canción así dosmilera y dices: "Jope, ¿a quién toco la puerta? Porque me encantaría que en esta canción pues participara una de esas eminencias, no sé cómo decirlo, que engloban una época, un mítico". Dices: "Joder, ¡Despistaos!". Y fue como: "Vale, gracias".
Y lo mismo con Magüi. Una canción que de repente sacas rabia, piensas en una voz femenina y dices: "Joder, qué guay, ¿no? En plan, Magüi, que la tienes al lado, compartes sello, es colega". Pues fue superfluido y la verdad es que todo han sido como sumas desde el corazón, no desde la estrategia ni desde... pues yo qué sé, no sé qué puedo decir más.
Víctor: Bueno, a mí lo más guapo con las tres colaboraciones es que al final, cuando nos hemos juntado con estos tres proyectos, hemos hablado de música. Sí, o sea, ¿sabes? Con Magüi hemos hablado de música, hemos hablado de a lo que sonaba la canción, de a dónde queríamos llevarla, porque a nosotros esa vena punki de Magüi nos flipa. Con Despistaos lo mismo: nada más juntarnos, "tía, esa camiseta, esa camiseta", y hablar de bandas, hablar de tal. Con Sidonie lo mismo: de hardcore, hemos hablado de hardcore con Sidonie, ¿sabes? Y de bandas muy, muy reales. Entonces al final nos hemos sentido que estábamos con peña como nosotros, que le gusta la música, que le gusta aprovechar las oportunidades de hacer canciones porque estás creando y estás haciendo cosas guays musicales y desde lo humano.
Hay una canción en concreto que sorprende, que es el sonido de Wilson, con ese toque ska y trompetero. ¿Es claramente una influencia catalana de las charangas y de bandas como La Pegatina?
Perdi: Somos cero Pegatina. O sea, yo no tengo nada en contra de ellos, pero somos antipegatina por así decirlo, en plan... somos fieles al punk rock del Vallés. O sea que antipegatina, anti-Manel, anti todo eso (risas).
Víctor: A mí Manel me flipa. No tiene que ver Manel con La Pegatina, pero no hay manera de quitárselo de la cabeza.
Perdi: Es broma, es broma. Y entonces nada, el productor pues tenía una idea, que él es valenciano, y dijo: "Hostia, tíos, os presento esta idea". Y fue como un match absoluto, fue como: "¿Qué cojones?". Generamos con él, desarrollamos la estructura de la canción y la verdad es que fue en plan... En verdad él nos motivó a salir de ese cubo, porque ninguno de nosotros en la vida se hubiese atrevido a hacer una canción de ska, aunque a mí, por ejemplo, sea de mis estilos preferidos de música, y de Jordi también.
Jordi: Eso iba a decir, que al final ha coincidido todo en que, joder, es una canción que va un poco arraigada a estilos que hemos escuchado, desde las trompetas, desde un ska, desde luego el estribillo que podría asimilarse al hardcore, que también nos flipa. Entonces ha sido como: "Hostia, qué canción". Y en directo, qué canción en directo, es muy divertida. En nuestro caso pues podía ser The Specials con las trompetas, Madness, Bad Manners, Less Than Jake, Mighty Mighty Bosstones... Yo qué sé, te podía estar horas diciéndote grupos aquí sin parar.
Vivimos en una época en que la nostalgia vende. ¿Hay alguna nostalgia que os guste o que compréis, en cuanto a música o cine?
Perdi: Nosotros somos muy fans de esos 2000, ochentas, noventas. De lo actual creo que no solemos... nos cuesta un poco más. Entonces cualquier cosa que se asemeje a esos noventas o esos 2000, nosotros estamos in, vamos a esos conciertos. Pues, yo qué sé, Víctor y yo nos fuimos a ver a The Cure y era en plan: "Joder, mis cuartos ahí".
Víctor: Nos fuimos el mismo año, fuimos a ver a The Cure juntos y fuimos a ver a Los Chichos.
Perdi: Sí, es verdad. Eso ya es nostalgia, pero un poco más anterior, ¿no? Sí.
Víctor: Fue un ida y vuelta muy, muy guapo. A mí todo lo que tenga que ver con la rumba, ¿sabes? Con una rumba catalana, Los Chichos, Los Chunguitos... todo este revival que hay ahora. También me gusta un montón la colección de ropa que sacó Zara —es que, joder, es fuerte decirlo— o Pull&Bear, no sé, con Camarón. Pero bueno, estaba ahí la familia de Camarón que dio su beneplácito, estuvo supervisando Kiko Veneno y moló mucho. Pues no sé si fue Zara o Pull&Bear, sacaron una colección de Camarón que ha molado muchísimo. Entonces toda esa ropa que ha vuelto, de pantalón así poco acampanado, la rebequita así de pana cortita... me flipa mucho todo ese rollo.
Perdi: Es como que vuelve esa época, pero hay que saber de dónde viene.
Jordi: También está volviendo mucho el rollo dosmilero nu-metal, del rollo Korn, Limp Bizkit, que a mí por ejemplo me están haciendo un favor, porque yo antes, en 2010, cuando empecé a ser consciente de lo que me molaba, yo qué sé, iba con estas zapas, que son las Vans gordas. Y ahora que han vuelto es como: "Joder, qué maravilla, qué fácil es pillar ropa así ahora".
Perdi: Yo qué sé, Bring Me the Horizon sacándote colección con Primark, que es como una cadena que dices "joder", pero ahí están, ¿sabes? Es una banda de MySpace significativa de esa época de la que dos de aquí somos superfans, y están ahí pues tirando de ser auténticos.
¿Ha habido en estos años en la música alguno que os hayáis cruzado, que hayáis hablado, yo qué sé, en unos premios, en una gala, en un festival o en lo que sea, y que hayáis dicho: "Hostia, es que estoy con este que me flipaba cuando era niño, o que lo escuchaba mi padre"?
Víctor: Yo he estado, por ejemplo, cerca de Kiko Veneno. No me he atrevido a hablar con él, me hubiera flipado, pues no me he atrevido. Pero me ha pasado, por ejemplo, con Eric de Los Planetas. Y lo fuerte de Eric de Los Planetas es que él ya viene a saludarnos cuando nos ve, lo cual no entiendo, ¿sabes? Me vuela la cabeza.
Perdi: Sí, yo en mi caso no con muchos, porque la mayoría son británicos o americanos o lo que sea. Pero sí que he estado hablando con mucha gente que no sabía quién era, o sea, con Pete Doherty, sí es verdad, de The Libertines. Entonces, yo qué sé, he hablado con mucha gente que al final de repente me dicen: "Tío, ¿sabes con quién estás hablando?". Y yo: "No, no tengo ni idea". Y yo qué sé, pues igual era Iván Ferreiro o yo qué sé.
Víctor: Luz Casal. Tocamos con ella en un festival y no me atreví a hablar con ella. Alguien me dijo, en plan de la organización: "¿Quieres que vaya y te la presente y tal?". Dije no, o sea, no quiero molestar a esa mujer. Y estaba el batería de Luz Casal, que llevaba unas pintas muy guapas porque todo el mundo iba trajeado, muy tal, y este pavo iba con la camisa sin corbata, la camisa abierta por aquí... no sé, iba de otro rollo. Aquí las cholas, por aquí el pelo... Entonces Perdi, que estuvo muy avispado, dijo: "Voy a buscar información sobre este hombre". Y era el percusionista de Camarón.
Perdi: O sea, no me sé el nombre, pero es un tío que ha grabado un montón de discos desde el flamenco y de todo, y es como una institución.
Víctor: Yo a ese hombre tampoco me he atrevido a saludarle aún compartiendo backstage, ¿sabes?
Perdi: También es verdad que no tenemos a gente muy en un pedestal.
Jordi: Yo, por ejemplo, que al final vengo de otra movida, la escena en la que nos movemos es como muy distinta, pero bueno, no deja de ser que, yo qué sé, haber coincidido con Macaco, haber coincidido con Dani Martín, estar el otro día en el camerino y escuchar a Pignoise, la canción que yo cantaba con mi hermano de pequeño... Es como: "Joder, no son ídolos, ¿sabes?, pero es como ¡hostia, tío!, que es peña que yo escuchaba". Y luego Guille de La Casa Azul...
Perdi: Bueno, y para Vio pues Despistaos, que de repente ella es superfan y de repente fue como: "¿Qué cojones? Estoy grabando un tema con Despistaos".
Cuando os sentáis a hacer canciones, ¿por qué las hacéis y para quién?
Perdi: Lo primero, las hacemos para nosotros mismos y porque tenemos una inquietud como de hacer canciones. Yo es lo que siempre digo: ya no compongo ni para mí ni compongo para Anabel Lee, porque Anabel Lee somos nosotros mismos. Y a Víctor le pasa lo mismo y a Jordi le pasa lo mismo, somos nosotros mismos. Entonces, primero es para nosotros, y si nos gusta a nosotros, consideramos que al resto de personas también le va a gustar.
Jordi: Yo considero que básicamente es eso. O sea, yo cuando nos ponemos a componer, lo hago porque me gusta estar con esta gente, me gusta estar en el local haciendo canciones con esta gente. Y también creo que está un poco el componente este, ahora que hablabas de nostalgia, el componente nostálgico de cuando empezábamos la banda. La ilusión que tienes cuando haces una banda es como tremenda, ¿no? Te encierras en el local, estás horas, yo qué sé, nos pedíamos pizzas, nos tirábamos allí todo el día... Entonces para mí también tiene ese componente nostálgico de decir: "Buah, tío, es que después de tanto tiempo seguimos haciéndolo y seguimos haciéndolo con ilusión".
Víctor: Totalmente. Yo me abstraigo mucho, o sea, disocio, no sé cómo decirlo. Hay una cosa que ya tengo como muy clara, que es el ente Anabel Lee. Y cuando estoy trabajando para el ente Anabel Lee, hay algo que cuando pasa un tiempo y veo letras o melodías o canciones nuestras en su totalidad incluso, digo: "¿Quién compuso esto?". O sea, es como que recuerdo el día, recuerdo todo, pero lo que me poseyó no termino de entenderlo. Y creo que es como: "Pam, momento de curro Anabel Lee" y pones el piloto automático.
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