MOVISTAR ARENA

Rawayana arrasa en Madrid: transforman el Movistar Arena en "Movistar Arepa"

Casi tres horas de viaje audiovisual, con DJ set, homenaje a Simón Díaz, e invitados de la talla de Sech y Judeline. El concierto de la banda en Madrid fue mucho más que la presentación de su nuevo álbum; se convirtió en una catarsis colectiva, una celebración de la cultura venezolana y los ritmos caribeños.

Rawayana arrasa en Madrid

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La propuesta de Rawayana siempre ha sido indisociable de su identidad audiovisual, y su desembarco en el Movistar Arena que transformaron por unas horas en "Movistar Arepa" lo dejó claro. El show inició bastante puntual con la proyección de una especie de cortometraje que servía como preludio perfecto para lo que estaba por venir. Fue el arranque de un despliegue ambicioso de casi tres horas de concierto en el que la banda venezolana se pegó el lujo de tocar un repertorio de 40 canciones, desgranando por completo los temas de su nuevo álbum y combinándolos con seis cortes de su aclamado ¿Quién trae las cornetas? junto a las mitiquísimas "Funky fiesta" y "High", esta última reconvertida en un hipnótico dj set. Incluso hubo espacio para la nostalgia más pura con "Falta poco", un viaje a su primer disco, Licencia para ser libre, editado allá por 2011.

El concierto estuvo dividido en tres partes diferentes del Movistar Arena, contando con un cuerpo de baile increíblemente versátil y las congas integradas en el escenario para rendir un verdadero homenaje a lo que es una buena fiesta venezolana, donde nunca faltan el merengue, la salsa y el reguetón. Uno de los grandes hitos de la noche llegó con la aparición de Judeline; la artista gaditana, que tiene vinculación con Venezuela por parte de su padre, interpretó una canción joropo haciendo una representación muy fiel y respetuosa de lo que es el género folclórico más representativo del país. Además juntos quisieron convertir el escenario en un karaoke gigante con una versión del "Corazón Partío" de Alejandro Sanz que puso a todo el mundo a cantar.

Las sorpresas no se quedaron ahí, ya que también apareció en escena el panameño Sech para desatar la locura cantando "Otro trago", uno de sus grandes hits de 2019. No faltó tampoco en el repertorio "Otra Noche" de Proyecto Uno, esa agrupación dominicana que es ley y nunca falta en ninguna fiesta venezolana que se precie. Mirando de reojo las redes, daba un poco de envidia sana ver que en la segunda fecha del sábado llevaron a Chino y Nacho para cantar "Mi niña bonita", algo que también hubiese sido un auténtico sueño presenciar en directo el viernes, pero el listón ya estaba altísimo.

El primer gran cambio de escenario rompió por completo las distancias, ya que Beto se mimetizó con el público justo después de cantar "Feriado". Fue un momento muy espontáneo en el que literalmente le cantó el cumpleaños feliz a una chica del público rodeado de sus bailarinas en la misma grada. Allí mismo, acompañado de su cuatro, tocó en acústico sus baladas más profundas. La más emocionante fue "Tonada por ella", dedicada a Venezuela y al mítico cantante, músico y compositor Simón Díaz, inspirándose de manera bellísima en su clásica "Tonada de luna llena".

Después llegó mi parte favorita de toda la noche: el dj set de Beto, que incluyó temazos de la electrónica como "Rizz" de AYYBO, que es mitiquisima. Fue el preludio perfecto para el que terminó siendo uno de los momentos más emocionantes del concierto para mí. En cuanto empezó a sonar "Veneka", la pista se transformó en un hervidero; la gente empezó a saltar, a gritar y a cantar al unísono aquello de “Culos, playa, Mérida, canaima”, desatando una energía brutal que se contagió por todo el pabellón.

Tras ese éxtasis colectivo, el show pasó a su parte más latina y salsera, guiando al público hacia el final de la noche. El cierre estuvo marcado por un discurso muy emotivo de la banda, que venera el esfuerzo y la valentía de todos los venezolanos que salen adelante, trabajando y luchando por tener una vida mejor lejos de casa. Son realmente pocos los grupos y cantantes de Venezuela que han logrado alcanzar tanta visibilidad internacional hoy en día, y cada vez que se celebra un concierto así, se siente verdaderamente como la congregación anual de los venezolanos en el exterior.

Es un momento de unión necesario que te transporta de inmediato a tu hogar y te devuelve esa sensación de casa que a veces parece perdida en la distancia. Por eso me encanta el mensaje de este disco, porque habla del futuro y de la incertidumbre de no saber realmente si habrá un lugar mejor. Rawayana defiende sobre el escenario que el futuro es ahora y que es el after del after; que realmente no se trata de un lugar físico, sino de una decisión. La decisión de buscar ese futuro incierto, de ir más allá y, sobre todo, de no perder nunca la fiesta.

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