CONCIERTO

Nathy Peluso arrasa en Madrid y pone el broche de oro a su gira global Grasa

Han sido casi dos años y 39 conciertos pero Nathy Peluso puso el broche de oro al GRASA TOUR en un Movistar Arena completamente entregado. La cantante argentina hizo vibrar a sus fans españoles con un repaso a su carrera en 26 canciones incontestable en el que brillo su voz y bailó como nunca.

Nathy Peluso en Madrid

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Nathy Peluso bajó el telón del Grasa Tour en el Movistar Arena con un espectáculo que funcionó como celebración, manifiesto y consagración definitiva. Tras 39 fechas que arrancaron el 27 de octubre de 2024 en Ciudad de México y que la llevaron por Europa, Latinoamérica y Estados Unidos, Madrid fue el escenario elegido para cerrar la etapa más ambiciosa y transformadora de su carrera. Y no fue un simple final: fue una declaración de poder creativo.

El concierto estuvo estructurado por capítulos, casi como una película dividida en actos. Arrancó con sus temas más polémicos y actuales, los que han marcado el pulso de esta era, con una puesta en escena de estética mafiosa, entre lo gánster y el film noir. Ella, única mujer sobre el escenario, encarnó una suerte de femme fatale contemporánea, magnética y desafiante. Las visuales, firmadas por A Caballo Films, reforzaron esa narrativa cinematográfica y dejaron la sensación de que este universo puede expandirse más allá de la música.

El segundo bloque miró hacia atrás y reivindicó su ADN hip hop y rap, recordando que antes de la sofisticación y el músculo latino ya había una MC con carácter y discurso. El público respondió con una entrega total, acompañando cada barra y cada golpe de actitud.

En el tercer tramo llegó el giro caribeño. Cambio de vestuario y entrada en territorio salsa con los temas de "Malportada", defendidos junto a músicos que aportaron músculo orgánico y espíritu clásico al show. Esa conexión con la raíz latina, que recientemente ha reforzado con Marc Anthony en "Como en el Idilio", no suena impostada ni estratégica: suena vivida, estudiada y celebrada. Es un capítulo nuevo que no rompe con lo anterior, sino que lo amplía.

Uno de los momentos más impactantes de la noche llegó con Envidia. El Movistar Arena la cantó prácticamente entera, convirtiéndola en un himno compartido. Lo mismo sucedería después con Vivir así es morir de amor", en un cierre de tres canciones que incluyó también Buenos Aires y Remedio. La pista era una marea de gente saltando y bailando, confirmando que lo suyo ya no es solo admiración: es comunión.

En mitad del concierto, Nathy tomó la palabra y transformó el show en un ritual. Habló del amor, de la verdad, de la consciencia de su función y su don, de la responsabilidad de inspirar a quienes la escuchan. Invitó a su público a seguir su brillo, a priorizarse, a confiar en su intuición y en la magia del espejo. "Los amo, gracias por dejarme crecer como artista, como mujer. Hacemos historia, hacemos cultura, memorias", vino a decir en un discurso que sonó a manifiesto vital. Fue, en esencia, una oda al amor, a la música y a la vida. A enamorarse mil y una veces de estar vivos.

Con este cierre en Madrid, Nathy Peluso no solo termina una gira histórica. Confirma que está en pleno dominio escénico y creativo, que puede transitar con naturalidad del hip hop a la balada, de la salsa al soul, y que su universo artístico sigue expandiéndose sin pedir permiso.

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