VISTO EN X
La historia de una abuela y su nieto en una tienda de videojuegos que arrasa en redes
La historia, compartida por el dueño de una tienda de videojuegos, acumula ya más de 10 millones de reproducciones en X (Twitter) y se ha convertido en un fenómeno viral por su carga emocional.

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Una historia sencilla y cargada de ternura ha logrado cautivar a las redes sociales, demostrando que la tecnología, a veces, es la mejor excusa para unir generaciones. Todo comenzó en una tienda de videojuegos cuando un niño de apenas siete años entró acompañado de sus abuelos. El dueño del establecimiento, Mario, conocido en la red social X como @It_sMeMario, decidió compartir lo ocurrido en un hilo que ya ha superado los 10 millones de visualizaciones y suma más de 58.000 "me gusta"
En el local, Mario tiene instalada una consola de exposición para que los clientes puedan probar los últimos lanzamientos. Cuando la abuela le preguntó si el pequeño podía jugar a "el de las carreras", refiriéndose al popular Mario Kart, el tendero decidió improvisar una pequeña "mentira piadosa": les aseguró que el juego era obligatoriamente para dos personas y que uno de los dos abuelos debía participar. Aunque inicialmente se resistieron asegurando que jamás habían tocado un mando, la abuela finalmente aceptó el reto para que su nieto no se quedara sin
Con unas instrucciones básicas sobre cómo acelerar y girar, la mujer se lanzó a la pista. Lo que sucedió en los minutos siguientes fue, en palabras de Mario, "oro puro". Sin tener experiencia previa, la señora conectó de inmediato con la dinámica del juego y pasó las tres vueltas de la carrera riendo a carcajada limpia. Sus risas eran tan fuertes y contagiosas que se escuchaban desde fuera de la tienda, logrando que el resto de los clientes presentes dejaran de mirar los estantes para observar conmovidos la escena.
Mientras el abuelo grababa la partida con su teléfono móvil, se hacía evidente que la abuela estaba disfrutando incluso más que el niño. Al terminar, Mario les confesó que en realidad se podía jugar solo, pero que no quiso interrumpir un momento tan especial. El hilo ha provocado una oleada de nostalgia en internet, llenándose de comentarios de usuarios que recuerdan con cariño las tardes de juegos con sus propios seres queridos. Como bien señaló el autor de la publicación, queda la esperanza de que, dentro de muchos años, ese niño conserve aquel vídeo como el auténtico tesoro familiar que es.
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