TODO EL DÍA EN BUCLE
La maldición de la canción del verano: ¿por qué no podemos sacárnosla de la cabeza?
Cada año, una melodía pegadiza se instala en las listas de éxitos y en los chiringuitos, repitiéndose de forma incesante hasta que resulta imposible olvidarla. La ciencia denomina a este fenómeno "gusanos auditivos" y tiene una explicación neurobiológica que vincula la estructura musical con la memoria a corto plazo.

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A finales de junio, la industria musical suele lanzar lo que popularmente conocemos como la canción del verano. Son temas diseñados con una precisión casi matemática para triunfar en un contexto de ocio y desconexión. Aunque a menudo se critican por su sencillez, estos temas logran algo que composiciones mucho más complejas no consiguen: colonizar el cerebro de la población general durante meses, incluso en contra de su voluntad.
El término científico para este fenómeno es gusano auditivo o imaginería musical involuntaria. Se trata de un bucle mental donde un fragmento de una canción se repite una y otra vez en nuestra cabeza. Investigaciones de la Universidad de Durham sugieren que las canciones que se convierten en "gusanos" suelen tener un ritmo rápido y una estructura melódica genérica pero con intervalos inusuales o saltos inesperados que captan la atención del sistema auditivo.
La sencillez es la clave del éxito. Las canciones del verano suelen basarse en progresiones de acordes muy familiares y estribillos repetitivos. Esta estructura permite que el cerebro procese la información sin apenas esfuerzo, lo que genera una sensación de placer y familiaridad inmediata. Sin embargo, esa misma repetición es la que acaba provocando el bucle. Cuando el cerebro intenta completar la melodía y no encuentra una resolución compleja, vuelve a empezar el ciclo.
Existen técnicas para combatir estas intrusiones musicales. Algunos expertos recomiendan escuchar la canción completa de principio a fin para engañar al cerebro y que este sienta que el proceso ha terminado. Otros sugieren actividades que ocupen la memoria de trabajo, como resolver un puzle o leer un texto denso, para desplazar la melodía intrusa del primer plano de la conciencia.
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