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Los therians llegan a España y el país se llena de quedadas este fin de semana
Un fenómeno juvenil que hasta hace poco parecía limitado a foros y redes sociales ha comenzado a organizar encuentros presenciales en distintas ciudades españolas. Se trata de los therians, jóvenes que se identifican parcial o espiritualmente con animales y que han empezado a visibilizarse mediante quedadas públicas.

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El término therian procede de comunidades digitales surgidas hace años en países anglosajones. Define a personas que afirman sentir una conexión profunda con un animal concreto, hasta el punto de integrar rasgos simbólicos o conductuales en su identidad. No se trata de considerarse físicamente un animal, explican quienes forman parte del movimiento, sino de experimentar esa identificación a un nivel interno o espiritual.
En España, la tendencia ha comenzado a ganar notoriedad en las últimas semanas, especialmente entre adolescentes y jóvenes adultos. Redes como TikTok o Instagram han actuado como altavoz de vídeos en los que algunos participantes se muestran caminando a cuatro patas, emitiendo sonidos o utilizando accesorios como colas y máscaras. A partir de esa visibilidad digital, han empezado a organizarse encuentros en parques y espacios abiertos de varias ciudades.
Durante estas quedadas, los asistentes comparten experiencias personales, realizan dinámicas grupales y, en algunos casos, recrean comportamientos asociados al animal con el que se identifican. Algunos explican que aúllan, corren o adoptan posturas específicas como forma de expresión. Otros subrayan que su vínculo es más introspectivo y no necesariamente implica escenificación pública.
El fenómeno ha generado reacciones diversas. Mientras parte de la comunidad juvenil lo interpreta como una vía de autoexploración y pertenencia, también han surgido críticas y cuestionamientos en el debate público. Especialistas en adolescencia señalan que este tipo de movimientos pueden entenderse dentro de procesos habituales de construcción de identidad, amplificados por el efecto multiplicador de las redes sociales.
Las convocatorias continúan extendiéndose a distintos puntos del país, con especial presencia en grandes núcleos urbanos. Aunque el número de participantes varía según la ciudad, la tendencia confirma que el fenómeno therian ya no es exclusivamente digital en España, sino que ha dado el salto al espacio físico mediante encuentros organizados y cada vez más visibles.
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