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Rivers rompe su silencio sobre el casco de Roro en La Velada: "Estaba peleando contra una pared"

La streamer mexicana ha contado su versión de los hechos en Twitch cuatro días después de perder por decisión unánime en Sevilla contra Roro.

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Rivers_gg en su stream Twitch/rivers_gg

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La polémica más comentada de La Velada del Año VI llevaba cinco días peleando en tiempo extra sin que se hubiera escuchado a fondo a su protagonista. Ya se puede tachar de la lista: Samy Rivers se sentó en su directo "De vuelta en casa", en la sección de just chatting, y desmontó punto por punto lo que vivió con el casco de Roro antes, durante y después del combate.

Rivers asegura que subió al ring convencida de que podía ganar pese a la diferencia de protecciones y que ese cálculo se le cayó encima tras encajar el primer jab en su oponente: "Estaba peleando contra una pared", sentenció ante su comunidad. Sabía, admite, que no iban en igualdad de condiciones, pero en su cabeza el combate seguía siendo suyo "hasta que tiré mi primer jab y noté que no tenía ningún efecto en nada". En la misma frase se quitó de encima cualquier sospecha sobre su propio material: "Yo no hago trampas".

Aquí está la clave que la mexicana pone sobre la mesa. El casco definitivo de Roro Bueno (el modelo modificado que se pactó en el pesaje, con acolchado extra en la zona frontal) no pasó por sus manos ni un minuto antes del pesaje. Ella lo explica por logística: no pudo probarlo porque "no tenían el segundo casco, lo tenían en Madrid", y estaba previsto que llegara el mismo día de la pelea.

El detalle encaja con la cronología que publicó ayer Sandor Martín, responsable del apartado deportivo del evento, en un vídeo de 15 minutos en X. La organización repartió el listado de caretas permitidas a finales de marzo; el equipo de Roro comunicó en abril la operación de nariz; en junio propuso un primer modelo tipo "gladiador" que fue rechazado por proteger en exceso, y el casco válido no llegó hasta principios de julio. Pasó por el equipo médico y técnico, se brandeó con patrocinadores… pero al equipo de Rivers nunca se le avisó del cambio.

Rivers también sostiene que su rival llevó un vendaje diferente al que la organización les indicó que podían usar en la charla de boxeadores del día anterior. El pactado, según su relato, era "un vendaje amateur, que es con una venda", y remarca la diferencia: "No es con protección".

Para sostener el argumento tira de un dato de la propia cartelera. El entrenador del equipo de Roro trabaja también con otras dos peleadoras de la noche, Fabiana Sevillano y Marta Díaz, y ninguna de las dos, afirma, salió vendada así: "Ellas llevaban el amateur". La mexicana evitó en todo momento la palabra trampa y dejó el foco en el fondo del asunto: "A mí no me importa, pero por lo que representa que pueda traer otro vendaje… Lo menciono por lo que representa eso".

El pasaje más incómodo del directo es el del pesaje. Rivers cuenta que, en cuanto se cortó la señal, Roro se le acercó para pedirle que dijera en público que el casco le parecía justo. "Se acaba el directo, pasan 3 segundos y viene Roro a decirme que diga que estoy conforme, que pienso que es justo, porque le están diciendo que no lo es", relató.

Su respuesta, según su versión, fue intentar bajar el volumen a horas del combate: le pidió tranquilidad y que no se pusiera "a leer cosas" cuando peleaban "en nada de tiempo". Lo que no estaba dispuesta a hacer era firmar un guion que no sentía: "No puedo yo mentir, no puedo yo salir a decir: 'Sí, estoy bien con…' ¿y yo?".

Su lectura de aquellos días es dura. Rivers considera que nunca hubo empatía con ella "en ningún sentido" y reconoce que aún está digiriéndolo: "Llevo días intentando procesarlo para que no me afecte". El nivel de surrealismo era tal que, contó, en pleno pesaje le comentó a AriGameplays que todo aquello podía ser una cámara oculta para el canal de Ibai.

El último frente que abre Rivers apunta directo a la negociación. Según ella, el equipo de Roro les hizo creer que la española estaba obligada por contrato a pelear con ese casco, y fue el propio Ibai quien, al revisar el documento, les aseguró que eso no era cierto.

La versión de Roro ha sido otra desde el minuto uno. La madrileña defendió en el pesaje que el requisito con el que entró en el evento era poder usar una careta que le sirviera (se operó la nariz hace un año y no puede recibir impactos en esa zona), que el modelo estaba aprobado por organización, médicos y árbitros, y que el problema venía de un fallo de comunicación ajeno a ella. También niega cualquier ventaja: acabó, dice, con la nariz inflamada y el campo de visión reducido. Ibai reconoció en directo que no sabía nada de esa lesión cuando cerró el combate y llegó a plantear que, de haberlo sabido, quizá Roro no debería haberse subido al ring.

Sandor Martín sostiene que el asunto ha recibido un bombo desproporcionado para lo que es: una exhibición amateur de tres asaltos de dos minutos. A ese nivel, defiende, una careta u otra no cambia nada. Según su vídeo, los cinco jueces firmaron una victoria unánime para Roro, un barrido asalto por asalto sin un solo round para la mexicana. El excampeón mundial argentino Sergio "Maravilla" Martínez ya quitó hierro al asunto días atrás: en amateur "el cabezal prácticamente no te aporta nada" porque el guante es grande y no entra por las aberturas de ninguno de los dos modelos, y el de Roro, añadió, es incluso más incómodo y dificulta la respiración.

El resultado, por tanto, sigue intacto: victoria de Roro por decisión unánime en el octavo combate de la noche. Lo que no existe, cinco días después, es una versión compartida de lo que pasó fuera del ring. Y con Rivers ya hablando sin filtro, el debate promete otro largo asalto.

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